Mientras el circo montado frente al Congreso Nacional ofrece al mundo una más de las patéticas imágenes que llenan páginas de diarios y espacios de noticieros en todo el mundo, se espera para la semana entrante el debate serio, en ambas Cámaras, de la famosa resolución 125.
Las presiones que se ejercen en cada hora sobre legisladores son muchas. Las entidades agropecuarias ya saben qué es lo que necesitan. Los legisladores de la opisición siguen informándose, mientras que los Gobernadores hablan en voz baja por temor a un recorte en envíos de fondos o por miedo, según del color que sean.
Lo interesante del caso es que el debate parlamentario va a desnudar una vez más los perfiles de quienes tienen la soberana responsabilidad de llevar adelante los destinos del país.
Las inoportunas apariciones públicas de la Presidenta en el maratón de actos peronistas para hacer creer a ellos mismos que contaban con respaldo, no sirvieron de escarmiento para que desde el atrio K la verborragia vuelva a superar los niveles normales de soportabilidad.
El ex presidente, en plenas funciones de precisamente 'ex', arremetió contra los chacareros y la gente de campo y presionó directamente a sus legisladores llamándolos a 'ponerla...' en una clara alusión erotico-política que poco se entiende y que tiene mucho más de lenguaje tribunero que de un ex mandatario.
¿No hubiera sido bueno para la salud mental de quien habló ayer ante los bancarios, y para la tranquilidad de los argentinos, que el 'ex' hubiera dedicado sus amenazas, presiones y desencajadas muestras de intolerancia, en una tribuna con hinchas de Racing, por ejemplo?
Claro, olvidé tener en cuenta que hasta los mismos simpatizantes de la Academia hace unas semanas quemaron una bandera de respaldo a los K en un entrenamiento...
La desesperación por ganar un voto en el Congreso lleva a la presión más fuerte y a la amenaza constante. El desmanejo con la tropa, es idéntico al que se ejecuta con los grandes temas del país hoy.
Temas como la crisis de energía, los combustibles, la inflación, la inseguridad, la institucionalidad por citar los más graves, no son resueltos debido al mismo desmanejo de la situación. Es decir, que ante situaciones límite, se procede con igual inoperancia.
Por eso es urgente que se saquen de encima cuanto antes el problema con el campo, llegando a un consenso y dejando de lado la ceguera y obstinación que lo único que han logrado es deteriorar de manera irreversible su imagen frente a la opinión pública y poner a los argentinos ante una disyuntiva de división impensada seis meses atrás.
Una vez terminado el problema del campo, vendrán otros más fuerte seguramente.
La inflación es peor que las retenciones. Es una retención al salario y a la calidad de vida, y esa retención llamada inflación no se puede manejar con una reoslución 125 ó 126. Y está más que claro que tampoco lo va a hacer el filósofo Moreno.
La crisis energética también es grave. La prometida lluvia de gasoil no llega y los barcos cargados esperan por subsidios prometidos. Mientras, la gente aguanta. Aguanta y espera.
La lista de problemas es interminable. Las soluciones existen. Las salidas están. Las posibilidades de éxito son buenas, pero hay un problemita de fondo que todo lo arruina.
Es que mientras quien maneja el país le pida a sus legisladores que 'tengan coraje y que la pongan...' queda en claro que estamos en manos de la Guardia Imperial (barra brava del pobre Racing Club...)
viernes, 27 de junio de 2008
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