En estos días de confusión y de dolor, los acontecimientos del sábado entre Gendarmes y chacareros en Entre Ríos pusieron al país al borde del colapso y quienes protestan genuinamente desde hace casi 100 días por el reclamo histórico de reparación al Interior, ganaron las calles y las rutas. Unas horas después, en la noche del lunes, las cacerolas se hicieron sentir en todos lados. Quien no las escuchó, miente.
En medio de las protestas en cada rincón de la Argentina, en cada plaza, en cada ruta y en cada esquina, pude ver al pasar, un cartel escrito a mano sobre una cartulina blanca. Dos manos bien altas se elevaban para que la inscripción puede leerse ante las cámaras de televisión. El cartel decía: "vine gratis".
Dos palabras que encierran muchas puntas para el análisis en momentos de alta crispación y de provocación. "Vine gratis" significa certificar, por las dudas, un reclamo genuino. Y también dejar en claro, que otras marchas de apoyo han estado teñidas de aparato, sistema y clientelismo político, formas de convocar seguidores artificiales o marionetas humanas, que la gente común rechaza de plano en la política contemporánea acá y en la China (salvo excepciones como Cuba y Venezuela).
"Vine gratis" apareció en medio de las cabezas de gente descontenta, trabajadores, dueños de campos, dueños de comercios, empleados, profesipnales, docentes, laburantes, estudiantes y gente común que se siente indentificada con el reclamo, aunque no conozcan los detalles de la 'letra chica' acerca de las famosas retenciones.
Los reclamos generalizados de la noche del lunes 16 fueron espontáneos. Nadie pagó un centavo para regalar choripanes, ni viajes en micros desvencijados, ni para recaudar 50 o 100 pesos por cabeza para hacer número en un acto como el que se está organizando para apoyar a los responsables del fracaso político más grande de los últimos años en Argentina.
El significado de ese cartel sintetiza el ánimo de quienes protestan.
Si bien hay algunas leyendas que piden soluciones rápidas y que maltratan la figura presidencial, el de "vine gratis" va más allá de la queja por la ofensa a la que es sometido sistemática e históricamente el Interior del país a lo largo de la historia en un prceso que se ha profundizado en la actual administración.
Ir gratis a un acto, es ir por la dignididad del reclamo. Por la dignidad de quien lo hace y por la dignidad de lo que se pide.
Ahi está la gran diferencia, y en eso radica la ceguera incomprensible de los personajes que gobiernan este país. El reclamo del Interior está siendo acompañado por las grandes ciudades y empieza el creciente reclamo del conglomerado del Gran Buenos Aires. Por esos sitios las retenciones son desconocidas, pero hay una retención más fuerte que la de la soja: la inflación.
"Vine gratis" sintetizó el pedido genuino de una gran parte de la población que está harta del mal trato, la indiferencia, la ignorancia, la altanería y por sobre todo, la incapacidad para solucionar un problema que es fácilmente manejable desde el sentido común.
La técnica de barricada, el discurso fácil, y la agresión, están pasandole factura a un gobierno que se encuentra tan aislado como sus dos fusibles principales respecto de quienes se ven rodeados.
Y en medio de ese aislamiento, en la ceguera y obstinación, no hay nadie del entorno que tenga dignidad para hacerles llegar una cartulina, un marcador y poder escribirles que ellos también vinieron gratis a manejar los destinos del país.
martes, 17 de junio de 2008
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