jueves, 3 de julio de 2008

NUEVE A UNO

Son horas fundamentales para saber que rumbo político y económico tomará la Argentina en el segundo semestre de un año que parece va a terminar muy difícil.
En unas horas más el Congreso tratará de debatir la suerte que correrá gran parte del interior de nuestro país que espera impaciente las decisiones que los representantes del pueblo tomarán acerca de la política de retenciones a la producción agropecuaria.
Para muchos la suerte está echada. Pero igualmente es irreversible la tendencia en declive de la imagen presidencial y de la mayor parte de los cuadros del gobierno por su pésimo manejo de la situación, el enfoque, la carencia de ideas y de capacidad para resolver un problema que creció a pasos agigantados y ha enfriado la economía con números que preocupan.
Para completar el panorama, el ex Presidente sigue tirando leña al fuego en una actitud confrontativa, casi adolescente, sin más premisas que el apriete, el dedo levantado, la cara desencajada y las presiones para la tropa leal de legisladores.
Es bueno este momento para pensar de qué manera está conformada la Cámara de Diputados y observar de qué forma quedará luego de las elecciones de 2009. Simple observación de pérdidas y ganancias para los números fríos que maneja la intelgiencia K.
Volviendo al proyecto de paralización de las economías regionales y del interior que pretende enarbolar el oficialismo, quiero poner como ejemplo claro de la situación algunos datos que la Asociación de Productores de Benito Juárez, mi ciudad, ha realizado con motivo de la crisis.
El mismo hace una comparación con el presupuesto municipal, (uno de los más grandes en ciudades como Juárez) en el cual se indica que el campo invierte por día nueve veces más que la comuna.
El informa agrega que este año en el distrito se han sembrado 118 mil hectáreas de cultivos de fina y de gruesa, pero la mayor parte es destinada a la ganadería, con 400 mil hectáreas. Actualmente el campo invierte en forma de sueldos, lubricantes, trabajos diversos, reparaciones, semillas, agroquímicos, y otros insumos unos 900 mil pesos por día en el partido.
Los números marcan que la actividad del campo se multiplica nueve veces, respecto de los 116 mil pesos que activa el municipio por día.
Y aquí el dato aterrador y que exime de mayores análisis: lo que se llevan las retenciones en lugares como Benito Juárez, (mayoritariamente ganadero) no afecta tanto como ocurre con ciudades netamente agrícolas, pero sin embargo por día, en retenciones se van de los bolsillos de los productores de mi ciudad 319 mil pesos.
Hay que hacer una salvedad, porque esta cifra podría ser mayor en una campaña común; la última estuvo marcada por la gran cantidad de pérdidas que produjo la helada en la cosecha de fina (producida en noviembre de 2007), con un 50% menos de trigo y la sequía del mes de enero, que diezmó los cultivos de gruesa.
No hay más que decir. Si diariamente se evaporan 319 mil pesos desde un partido productivo como Benito Juárez, en el sudeste de Buenos Aires, haga usted el ejercicio de calcular cuánto más recauda el Estado para saciar su voracidad, sin importarle tener que pisar la cabeza de cuanto productor asome.
La suerte del interior está en juego por estas horas. No soy optimista, menos después de ver una vez más, en manos de quien estamos...

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