jueves, 26 de junio de 2008

CIEN DIAS DE SIESTA

Los legisladores salieron de sus escondites. Algunos perdieron el miedo, o el miedo a enfrentarse con sus votantes les hizo repensar sus decisiones. Es bueno el debate, lo que asusta es que el Parlamento durmió una siesta de cien días, mientras el país estaba casi en llamas. Ahora que hay cámaras de televisión y son observados, aparecen todos. Curioso.                                                                                       Llama la atención ver al Congreso Nacional en estado de ebullición. Una característica que debería ser normal y natural del Poder Legislativo que pareció despertar por imposición del Ejecutivo, cuando el agua le llegaba al cuello al matrimonio K con su caprichosa maniobra de mantener a rajatablas la Resolución 125 acerca del aumento confuscatorio de las retenciones a los cereales.                 Es alentador observar a los Diputados y Senadores debatir en sus respectivas comisiones acerca de las modificaciones que podrían hacerse a la polémica resolución, pero también es preocupante recordar el inmovilismo y la apatía que mostraban casi todos los legisladores hasta hace dos semanas.                            

Los que ahora quieren capitalizar el ruido de las cacerolas que todos escucharon en el país el lunes 16 de junio no aparecieron, salvo honrosas excepciones, en los momentos críticos de la pelea Gobierno-Campo.                                                   Resulta que hoy todos tienen voz, opinión, análisis y hasta propuestas superadoras. Me pergunto: ¿qué estaban haciendo mientras el país se debatía en la más importante crisis insititucional y politica de los últimos tiempos?, mientras De Angelis era apresado por la Gendarmería en Gualeguaychú, ¿qué estaban haciendo, mirando o tapando?, yendo más lejos, ¿qué papel hubieran tenido si el Vice Presidente Julio Cobos, no ponía el dedo en el Parlamento, intentando de manera casi desesperada poner un gramo de cordura y diálogo ante la escalada de violencia K que había ganado las calles con la tropa de D Elía?.

El silencio del Congreso también es culpable de la situación a la que se llegó en los cien días de conflicto. Los que ahora se suben al caballo del reclamo, al ver  la realidad de la crisis que generó una medida inviable política y económicamente, estaban en sus guaridas cobijados del reto Presidencial o del grito partidario.   Faltó coraje y decisión. No hubo convicción política, o hubo mucho miedo en la mayoría de quienes hoy vemos frente a las cámaras actuar en favor de la gente y del interior.                                                                                                                 Menos mal que muchos de los representantes de provincias están bien identificados por sus votantes y la presión de esa identificación con sus lugares de origen los llevan a meditar un poco más sus decisiones.                                                          

 La presión K es cada vez mayor, y directamente proporcional al desgaste de las tropas. Los números no dan, no solamente ante el aumento galopante del déficit fiscal, sino en el déficit de adhesiones en las bancadas. El paquete no podrá ser votado como un combo cerrado, sino que habrá debate por varios días. Las huestes oficialistas volvieron a hacer mal las cuentas y no tienen mayoría por lo que se descuenta una nueva derrota, pero ahora en el plano legislativo.                             La imagen erosionada de manera irreversible del mandato K tendrá un nuevo sacudón en pocos días más, y la escalada del voto 'castigo' frente a tanta prepotencia no sólo germinó en la elección de Río Cuarto el domingo pasado, sino que está haciendo estragos en la tropa K. Ahora, habrá que estar atentos al contraataque de quienes creían tener todo dominado y ahora que miran a su alrededor se dan cuenta del desastre originado por ellos mismos. Morián 'con su propio veneno', y sin embargo seguirán mostrando uñas, aunque ya casi nadie les tendrá miedo.

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