'Incendio doloso e interrupción de la ruta' son los cargos con los que el fiscal federal de San Pedro intentará el procesamiento de los ocho ruralistas que protestaron hace un mes en la ruta 9 por la confiscación de recursos, traducida en retenciones.
Cuestra creer en la objetividad de la Justicia argentina cuando en medio de una crisis de semejantes dimensiones un fiscal intenta 'hacer los deberes' frente al poder de turno y ordena el procesamiento de ocho personas que protestaron como los miles y miles que lo hicieron durante estas semanas en cualquier ruta del interior del país.
El funcionario se llama Juan Murray y desde hoy aparece en los diarios por su decisión que deberá ser resuelta por el juez Federal de San Nicolás Carlos Villafañe Ruzo.
Triste forma de ser célebre. Correr e intentar detener a ocho ruralistas que en pleno conflicto protestaron por una causa justa para la mayoría de los argentinos no debería darle notoriedad. Pero en este país todo puede suceder. Podrían haber detenido a centenares de miles de personas que protestaron y que prendieron fuego neumáticos bajo la carátula de 'incendio doloso' también. Pobres gomas, no tenian nada que ver y fueron a la hoguera durante varios días.
Lo mismo con los pesados troncos, que por ejemplo, alumbraban y daban calor en el corte de la ruta 3 y 86. No vendría mal procesar también a quienes cortaron esos árboles y a los que prendieron fuego y acusarlos de 'incendio doloso'.
Lo mismo para quienes prendieron fuego algunas viejas chatas, desvencijadas y rotas. Mientras la gente protestaba en la ruta se veía por televisión la figura de fuego en una silueta de camioneta. Ahi también hubo 'incendio doloso'.
Posiblemente este incidente quede en el olvido en algunos meses más, y el fiscal vuelva a sus actividades. Funciones para las que realmente el pueblo lo necesita, porque es el mismo pueblo el que le paga el sueldo.
La pleitesía al poder de turno enferma a las instituciones. Está demostrado que el problema medular que por estos tiempos agobia a la República es la falta de mesura, respeto e incapacidad de quienes gobiernan. Es casi reiterativo.
No alcanza con la pleitesía de los cuadros políticos, ni con la sumisión de los gobernadores, ni la lealtad de quienes cuidan intereses de unos pocos. Todo lo que se haga en ese sentido será estéril, porque la gente se dió cuenta a tiempo de la clase polìtica que hoy gobierna y decide.
Por más que haya encuestadores que hagan creer que la inflación no existe y que la imagen presidencial no naufraga. A pesar de ministros sordos, y funcionarios que necesitan anteojos y no anteojeras.
El fiscal busca el aplauso que desde el atrio va a recibir. Cumplió con el tirón de orejas a los ruralistas, mientras en el campo y en los pueblos del interior la bronca aumenta y el descrédito aumentan.
El daño ya está hecho. Lo que se rompió, dificilmente vuelva a arreglarse. La hipocresía del discurso de esta semana no arregló nada, y lo que es peor la protesta de los transportistas es ignorada.
¿Volverá el grito nuevamente para quienes no responden al sindicalismo leal?, ¿o dejarán desde el gobierno que la protesta haga la vida más difícil a los argentinos del interior y de las grandes ciudades?.
En todo caso, el fiscal en cuestión debería preparar nuevas carátulas bajo la denominación de incendio doloso, porque lo que está ocurriendo en estas horas en varios puntos del país es precisamente eso, un incendio doloso y ya sabemos por quien ha sido provocado.
miércoles, 11 de junio de 2008
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