viernes, 27 de junio de 2008

¿Y SI PRUEBA EN LA GUARDIA IMPERIAL?

Mientras el circo montado frente al Congreso Nacional ofrece al mundo una más de las patéticas imágenes que llenan páginas de diarios y espacios de noticieros en todo el mundo, se espera para la semana entrante el debate serio, en ambas Cámaras, de la famosa resolución 125.
Las presiones que se ejercen en cada hora sobre legisladores son muchas. Las entidades agropecuarias ya saben qué es lo que necesitan. Los legisladores de la opisición siguen informándose, mientras que los Gobernadores hablan en voz baja por temor a un recorte en envíos de fondos o por miedo, según del color que sean.
Lo interesante del caso es que el debate parlamentario va a desnudar una vez más los perfiles de quienes tienen la soberana responsabilidad de llevar adelante los destinos del país.
Las inoportunas apariciones públicas de la Presidenta en el maratón de actos peronistas para hacer creer a ellos mismos que contaban con respaldo, no sirvieron de escarmiento para que desde el atrio K la verborragia vuelva a superar los niveles normales de soportabilidad.
El ex presidente, en plenas funciones de precisamente 'ex', arremetió contra los chacareros y la gente de campo y presionó directamente a sus legisladores llamándolos a 'ponerla...' en una clara alusión erotico-política que poco se entiende y que tiene mucho más de lenguaje tribunero que de un ex mandatario.
¿No hubiera sido bueno para la salud mental de quien habló ayer ante los bancarios, y para la tranquilidad de los argentinos, que el 'ex' hubiera dedicado sus amenazas, presiones y desencajadas muestras de intolerancia, en una tribuna con hinchas de Racing, por ejemplo?
Claro, olvidé tener en cuenta que hasta los mismos simpatizantes de la Academia hace unas semanas quemaron una bandera de respaldo a los K en un entrenamiento...
La desesperación por ganar un voto en el Congreso lleva a la presión más fuerte y a la amenaza constante. El desmanejo con la tropa, es idéntico al que se ejecuta con los grandes temas del país hoy.
Temas como la crisis de energía, los combustibles, la inflación, la inseguridad, la institucionalidad por citar los más graves, no son resueltos debido al mismo desmanejo de la situación. Es decir, que ante situaciones límite, se procede con igual inoperancia.
Por eso es urgente que se saquen de encima cuanto antes el problema con el campo, llegando a un consenso y dejando de lado la ceguera y obstinación que lo único que han logrado es deteriorar de manera irreversible su imagen frente a la opinión pública y poner a los argentinos ante una disyuntiva de división impensada seis meses atrás.
Una vez terminado el problema del campo, vendrán otros más fuerte seguramente.
La inflación es peor que las retenciones. Es una retención al salario y a la calidad de vida, y esa retención llamada inflación no se puede manejar con una reoslución 125 ó 126. Y está más que claro que tampoco lo va a hacer el filósofo Moreno.
La crisis energética también es grave. La prometida lluvia de gasoil no llega y los barcos cargados esperan por subsidios prometidos. Mientras, la gente aguanta. Aguanta y espera.
La lista de problemas es interminable. Las soluciones existen. Las salidas están. Las posibilidades de éxito son buenas, pero hay un problemita de fondo que todo lo arruina.
Es que mientras quien maneja el país le pida a sus legisladores que 'tengan coraje y que la pongan...' queda en claro que estamos en manos de la Guardia Imperial (barra brava del pobre Racing Club...)

jueves, 26 de junio de 2008

CIEN DIAS DE SIESTA

Los legisladores salieron de sus escondites. Algunos perdieron el miedo, o el miedo a enfrentarse con sus votantes les hizo repensar sus decisiones. Es bueno el debate, lo que asusta es que el Parlamento durmió una siesta de cien días, mientras el país estaba casi en llamas. Ahora que hay cámaras de televisión y son observados, aparecen todos. Curioso.                                                                                       Llama la atención ver al Congreso Nacional en estado de ebullición. Una característica que debería ser normal y natural del Poder Legislativo que pareció despertar por imposición del Ejecutivo, cuando el agua le llegaba al cuello al matrimonio K con su caprichosa maniobra de mantener a rajatablas la Resolución 125 acerca del aumento confuscatorio de las retenciones a los cereales.                 Es alentador observar a los Diputados y Senadores debatir en sus respectivas comisiones acerca de las modificaciones que podrían hacerse a la polémica resolución, pero también es preocupante recordar el inmovilismo y la apatía que mostraban casi todos los legisladores hasta hace dos semanas.                            

Los que ahora quieren capitalizar el ruido de las cacerolas que todos escucharon en el país el lunes 16 de junio no aparecieron, salvo honrosas excepciones, en los momentos críticos de la pelea Gobierno-Campo.                                                   Resulta que hoy todos tienen voz, opinión, análisis y hasta propuestas superadoras. Me pergunto: ¿qué estaban haciendo mientras el país se debatía en la más importante crisis insititucional y politica de los últimos tiempos?, mientras De Angelis era apresado por la Gendarmería en Gualeguaychú, ¿qué estaban haciendo, mirando o tapando?, yendo más lejos, ¿qué papel hubieran tenido si el Vice Presidente Julio Cobos, no ponía el dedo en el Parlamento, intentando de manera casi desesperada poner un gramo de cordura y diálogo ante la escalada de violencia K que había ganado las calles con la tropa de D Elía?.

El silencio del Congreso también es culpable de la situación a la que se llegó en los cien días de conflicto. Los que ahora se suben al caballo del reclamo, al ver  la realidad de la crisis que generó una medida inviable política y económicamente, estaban en sus guaridas cobijados del reto Presidencial o del grito partidario.   Faltó coraje y decisión. No hubo convicción política, o hubo mucho miedo en la mayoría de quienes hoy vemos frente a las cámaras actuar en favor de la gente y del interior.                                                                                                                 Menos mal que muchos de los representantes de provincias están bien identificados por sus votantes y la presión de esa identificación con sus lugares de origen los llevan a meditar un poco más sus decisiones.                                                          

 La presión K es cada vez mayor, y directamente proporcional al desgaste de las tropas. Los números no dan, no solamente ante el aumento galopante del déficit fiscal, sino en el déficit de adhesiones en las bancadas. El paquete no podrá ser votado como un combo cerrado, sino que habrá debate por varios días. Las huestes oficialistas volvieron a hacer mal las cuentas y no tienen mayoría por lo que se descuenta una nueva derrota, pero ahora en el plano legislativo.                             La imagen erosionada de manera irreversible del mandato K tendrá un nuevo sacudón en pocos días más, y la escalada del voto 'castigo' frente a tanta prepotencia no sólo germinó en la elección de Río Cuarto el domingo pasado, sino que está haciendo estragos en la tropa K. Ahora, habrá que estar atentos al contraataque de quienes creían tener todo dominado y ahora que miran a su alrededor se dan cuenta del desastre originado por ellos mismos. Morián 'con su propio veneno', y sin embargo seguirán mostrando uñas, aunque ya casi nadie les tendrá miedo.

miércoles, 25 de junio de 2008

LOS TRES CHIFLADOS

Hace diez días, miles de argentinos salieron a las calles a exigir que se los escuche, que se los tenga en cuenta, que se los considere ciudadanos del país. Parece que hubiera pasado mucho más tiempo, pero la realidad es que fue ayer.
El grosero espectáculo en la puja distributiva de espacios por colocar carpas en la plaza frente al Congreso distrajo la atención de lo que debería ser el eje central del debate. En las comisiones y en los bloques el tema de las retenciones está siendo hablado y no discutido a fondo. Más gritos que análisis, sin que nadie escuche al que piensa diferente.
Esta consideración es para las dos partes en conflicto, pero debe achacarse mucho más al oficialismo que intenta mantener su dureza en el recinto parlamentario.
El Congreso es el lugar por excelencia para la discusión de los grandes temas nacionales y ésta es la gran oportunidad de poder ver a los Diputados y Senadores de la Nación en acción. Algunos tratarán de hacer sus cumplidos, bajo orden y amenazas del Partido gobernante con el ojo histérico de los bufones K. Otros, intentarán reflexionar acerca de las consecuencias de instalar en la sociedad la división que genera aplicar la medida que ha iniciado el desmoronamiento del proyecto K en su conjunto.
El debate sirve siempre y cuando genere nuevas ideas, tenga opinión autorizada en sus interlocutores y propicie desde esas discusiones, políticas que superen a las actuales.
El grave error del Gobierno actual (mejor dicho 'burrada') en su intención de aplicar por la fuerza y por capricho el aumento confiscatorio de las retenciones es indefendible desde todo punto de vista.
Arruina a los productores pequeños y medianos y también a los grandes, cierra mercados internacionales, retrasa la aplicación de tecnología en la actividad, derrumba las economías regionales, destruye la agroindustria, paraliza la comercialización a futuro, genera incertidumbre entre grandes inversionistas y propicia el desánimo en todos los sectores ligados a la producción primaria. ¿Qué más puede necesitar un legislador para darse cuenta que está frente a una resolución que es un dispatare?
Demás está comentar las consecuencias no deseadas de la aplicación de tal dislate. Ya mucho se habló y mucho tambien se mintió.
Estamos en manos del Congreso para saber si las soluciones comienzan a aparecer, pero no hay que olvidarse que el Ejecutivo es el que originó esta crisis cuyas consecuencias aún no se conocen a ciencia cierta.
También estamos en manos de la esquizofrencia K, y aunque ahora se 'acovachen' en un silencio imitación inocencia, sabemos que tarde o temprano volverán a mostrar sus dientes. Y en medio de la reconstarucción del diálogo aparecerán juntos emulando aquellos momentos desopilatntes de los 'Tres Chiflados' queriendo empapelar una pared. Tienen todos los elementos para hacerlo de la mejor manera, pero son los 'Tres Chilfados'...y nada harán bien.

martes, 17 de junio de 2008

"VINE GRATIS"

En estos días de confusión y de dolor, los acontecimientos del sábado entre Gendarmes y chacareros en Entre Ríos pusieron al país al borde del colapso y quienes protestan genuinamente desde hace casi 100 días por el reclamo histórico de reparación al Interior, ganaron las calles y las rutas. Unas horas después, en la noche del lunes, las cacerolas se hicieron sentir en todos lados. Quien no las escuchó, miente.
En medio de las protestas en cada rincón de la Argentina, en cada plaza, en cada ruta y en cada esquina, pude ver al pasar, un cartel escrito a mano sobre una cartulina blanca. Dos manos bien altas se elevaban para que la inscripción puede leerse ante las cámaras de televisión. El cartel decía: "vine gratis".
Dos palabras que encierran muchas puntas para el análisis en momentos de alta crispación y de provocación. "Vine gratis" significa certificar, por las dudas, un reclamo genuino. Y también dejar en claro, que otras marchas de apoyo han estado teñidas de aparato, sistema y clientelismo político, formas de convocar seguidores artificiales o marionetas humanas, que la gente común rechaza de plano en la política contemporánea acá y en la China (salvo excepciones como Cuba y Venezuela).
"Vine gratis" apareció en medio de las cabezas de gente descontenta, trabajadores, dueños de campos, dueños de comercios, empleados, profesipnales, docentes, laburantes, estudiantes y gente común que se siente indentificada con el reclamo, aunque no conozcan los detalles de la 'letra chica' acerca de las famosas retenciones.
Los reclamos generalizados de la noche del lunes 16 fueron espontáneos. Nadie pagó un centavo para regalar choripanes, ni viajes en micros desvencijados, ni para recaudar 50 o 100 pesos por cabeza para hacer número en un acto como el que se está organizando para apoyar a los responsables del fracaso político más grande de los últimos años en Argentina.
El significado de ese cartel sintetiza el ánimo de quienes protestan.
Si bien hay algunas leyendas que piden soluciones rápidas y que maltratan la figura presidencial, el de "vine gratis" va más allá de la queja por la ofensa a la que es sometido sistemática e históricamente el Interior del país a lo largo de la historia en un prceso que se ha profundizado en la actual administración.
Ir gratis a un acto, es ir por la dignididad del reclamo. Por la dignidad de quien lo hace y por la dignidad de lo que se pide.
Ahi está la gran diferencia, y en eso radica la ceguera incomprensible de los personajes que gobiernan este país. El reclamo del Interior está siendo acompañado por las grandes ciudades y empieza el creciente reclamo del conglomerado del Gran Buenos Aires. Por esos sitios las retenciones son desconocidas, pero hay una retención más fuerte que la de la soja: la inflación.
"Vine gratis" sintetizó el pedido genuino de una gran parte de la población que está harta del mal trato, la indiferencia, la ignorancia, la altanería y por sobre todo, la incapacidad para solucionar un problema que es fácilmente manejable desde el sentido común.
La técnica de barricada, el discurso fácil, y la agresión, están pasandole factura a un gobierno que se encuentra tan aislado como sus dos fusibles principales respecto de quienes se ven rodeados.
Y en medio de ese aislamiento, en la ceguera y obstinación, no hay nadie del entorno que tenga dignidad para hacerles llegar una cartulina, un marcador y poder escribirles que ellos también vinieron gratis a manejar los destinos del país.

jueves, 12 de junio de 2008

TRATAR DE SER EL MEJOR

El periodista Alfredo Leuco, en su columna de Perfil.com sostiene que "caracterizar esta revolución de tierra adentro como una expresión de la oligarquía golpista es –por lo menos– una bruta caricatura que refleja la pereza intelectual de Néstor Kirchner".
Mientras el país interior se desangra con las rutas cortadas, el campo parado, y la actividad económica en pronunciado declive, aquí en la gran Buenos Aires pasan las horas y nadie hace nada.
La pereza intelectual sumada a la incapacidad de gestión dan como resultado lo que hoy vivimos.
Solamente se oye alguna voz altisonante de un ministro o funcionario para intentar convencer a la gente de que el problema del campo "ya pasó", como si en la expresión misma estuviera la solución. No es solamente decirlo, sino hacerlo, y por lo visto no hay nada que anuncie que el problema "ya pasó".
Desde el púlpito miran de reojo lo que pasa con el desabatecimiento que se viene y mientras Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos son las provincias que más sufren junto con el campo bonaerense desde el gobierno se percibe un "dejar estar".
Es la apuesta más siniestra que puede imaginarse desde la cabeza de quien fuera presidente. "Dejar estar", que es dejar al campo,a su gente y a sus pueblos como tierra arrasada.
Los paliativos que se anunciaron son migajas de una torta que ya se rompió y que a nadie sirve. No les sirven a los chacareros por insuficientes y tampoco le sirven al gobierno que sigue enredado en su propio laberinto.
La ignorancia acerca del verdadero significado del problema hace que el "problema" sea cada dia más grave. La incapacidad para resolverlo desnuda la fragilidad de una presidenta agobiada por una realidad que pocos imaginamos hace meses.
¿Qué ocurre que nadie sale al cruce para solucionar nada? Se supone que el gobierno tiene las facultades y el poder necesarios para encauzar un problema que está llegando a los cien días.
Los discursos no se entienden. Las medidas unilaterales desde la cúpula son inaplicables. Los anuncios delirantes acerca de la construcción de hospitales y rutas quedaron como un último intento de supervivencia en el respeto público. Las cifras no se conocen. Los gritos se confunden con agravios. Los voceros no hablan, y los que hablan "la embarran". Es la realidad de una administración que en su porfiada actitud y su autismo, está llevando al país al borde de un colapso perfectamente evitable.
Ya nadie discute acerca de las retenciones, ni del yuyo llamado soja, ni de los embarques de trigo. Se está padeciendo una crisis de confiabilidad. Nadie cree en las encuestas, ni en los discursos, ni en las cifras, ni siquiera en las caras.
Y aquí lo más interesante. Se observa que desde la presidenta hay una actitid impostada. Una actuación soberbia en muchas apariciones (falta un poco de glamour, porque eso no se compra). Los ojos, las facciones y los ticts denuncian muchas cosas.
Un discurso vale por las palabras, pero también por los modos, y la actuación. No se ve naturalidad en los movimientos, ni en las frases. Hay una imagen que mostrar por más que la autoridad se desintegre en cada día de conflicto.
Sería más fácil volver a lo natural. Regresar a lo que en esencia cada persona es. Buscar la manera de que millones de ciudadanos entiendan sin caretas, qué hay detrás de cada palabra, cada gesto y cada sonido de la voz.
Ahí radica uno de los grandes de problemas de quienes hoy gobiernan, creer que su palabra es "santa" y que los demás son detractores y golpistas. Si fueran auténticos, verdaderos y naturales serían más convincentes sus palabras y la gente trataría de entenderlos.
Dijo una vez Juan Manuel Fangio que no hay que creerse el mejor, sino tratar de serlo.




(...) Cuesta creer esa perversión de apostar a la tierra arrasada si no se sale con la suya.

miércoles, 11 de junio de 2008

INCENDIO DOLOSO

'Incendio doloso e interrupción de la ruta' son los cargos con los que el fiscal federal de San Pedro intentará el procesamiento de los ocho ruralistas que protestaron hace un mes en la ruta 9 por la confiscación de recursos, traducida en retenciones.
Cuestra creer en la objetividad de la Justicia argentina cuando en medio de una crisis de semejantes dimensiones un fiscal intenta 'hacer los deberes' frente al poder de turno y ordena el procesamiento de ocho personas que protestaron como los miles y miles que lo hicieron durante estas semanas en cualquier ruta del interior del país.
El funcionario se llama Juan Murray y desde hoy aparece en los diarios por su decisión que deberá ser resuelta por el juez Federal de San Nicolás Carlos Villafañe Ruzo.
Triste forma de ser célebre. Correr e intentar detener a ocho ruralistas que en pleno conflicto protestaron por una causa justa para la mayoría de los argentinos no debería darle notoriedad. Pero en este país todo puede suceder. Podrían haber detenido a centenares de miles de personas que protestaron y que prendieron fuego neumáticos bajo la carátula de 'incendio doloso' también. Pobres gomas, no tenian nada que ver y fueron a la hoguera durante varios días.
Lo mismo con los pesados troncos, que por ejemplo, alumbraban y daban calor en el corte de la ruta 3 y 86. No vendría mal procesar también a quienes cortaron esos árboles y a los que prendieron fuego y acusarlos de 'incendio doloso'.
Lo mismo para quienes prendieron fuego algunas viejas chatas, desvencijadas y rotas. Mientras la gente protestaba en la ruta se veía por televisión la figura de fuego en una silueta de camioneta. Ahi también hubo 'incendio doloso'.
Posiblemente este incidente quede en el olvido en algunos meses más, y el fiscal vuelva a sus actividades. Funciones para las que realmente el pueblo lo necesita, porque es el mismo pueblo el que le paga el sueldo.
La pleitesía al poder de turno enferma a las instituciones. Está demostrado que el problema medular que por estos tiempos agobia a la República es la falta de mesura, respeto e incapacidad de quienes gobiernan. Es casi reiterativo.
No alcanza con la pleitesía de los cuadros políticos, ni con la sumisión de los gobernadores, ni la lealtad de quienes cuidan intereses de unos pocos. Todo lo que se haga en ese sentido será estéril, porque la gente se dió cuenta a tiempo de la clase polìtica que hoy gobierna y decide.
Por más que haya encuestadores que hagan creer que la inflación no existe y que la imagen presidencial no naufraga. A pesar de ministros sordos, y funcionarios que necesitan anteojos y no anteojeras.
El fiscal busca el aplauso que desde el atrio va a recibir. Cumplió con el tirón de orejas a los ruralistas, mientras en el campo y en los pueblos del interior la bronca aumenta y el descrédito aumentan.
El daño ya está hecho. Lo que se rompió, dificilmente vuelva a arreglarse. La hipocresía del discurso de esta semana no arregló nada, y lo que es peor la protesta de los transportistas es ignorada.
¿Volverá el grito nuevamente para quienes no responden al sindicalismo leal?, ¿o dejarán desde el gobierno que la protesta haga la vida más difícil a los argentinos del interior y de las grandes ciudades?.
En todo caso, el fiscal en cuestión debería preparar nuevas carátulas bajo la denominación de incendio doloso, porque lo que está ocurriendo en estas horas en varios puntos del país es precisamente eso, un incendio doloso y ya sabemos por quien ha sido provocado.

lunes, 9 de junio de 2008

LA CUENTA REGRESIVA

La gran encrucijada que se viene para quienes nos gobiernan es saber a ciencia cierta quiénes van a componer los cuadros fieles a la causa durante los meses que se avecinan.
Será un tiempo de aguas agitadas en varios frentes, y además con las heridas abiertas luego de la contienda contra el Interior del país que tuvo en vilo a los argentinos durante tres meses.
La pregunta es: ¿quién se va a animar a representar a este gobierno en las próxima elecciones legislativas en municipios, secciones electorales, o provincias del interior, luego de la dureza y el desprecio mostrados por los oficialistas desde el primer día de pelea con el campo?.
Es difícil imaginar la organización de las listas y las internas dentro del Justicialismo buscando líderes que arrastren votos en octubre de 2009 en lo que se presagia será la derrota más humillante del oficialismo desde que apareció en el poder.
En las ciudades del interior los bloques de concejales del Frente para la Victoria están en su mayoría fracturados. Las presiones que tienen que soportar por parte de las fuerzas vivas de las comunidades son insoportables y la gente del campo, comercio e industria los obligó a tomar partido por una u otra posición en el conflicto.
Según el filósofo moderno Julio De Vido, 'no hay lugar para los tibios', y es por eso que ni los tibios ni los oficialistas tiene un lugar apreciado en sus comunidades.
Este fenómeno benficia a las fuerzas de oposición, radicales puros, socialistas, vecinalistas, moderados y demás frentes. Ante la decadencia del proyecto de quienes hoy gobiernan, los ojos ahora se posan en los que vienen. Y no hay mucho para elegir, ni todo es tan superador de lo actual.
Lo que está claro es que se hace muy difícil encontrar laderos incondicionales a este proyecto, que a medida que pasa el tiempo se derrumba con mayor facilidad.
Así como para la solución de la mayoría de los grandes temas nacionales, no hay una pizca de imaginación ni solución, tampoco hay ni habrá de ahora en más gente capacitada para defender la actual gestión.
Esta falta de recursos humanos, y las heridas que seguirán sangrando garantizan una derrota aplastante en todos los cuadros para las próximas elecciones.
La expectativa es hoy, cómo va a asimilar el 'doble comando K' la cuenta regresiva del revés que se avecina y cómo actuarán sus fuerzas de choque contra una sociedad que ya no los soporta.
Es por eso que llegaràn más días difíciles y hasta tanto el oficialismo no se dé cuenta de sus mayúsculos errores principalmente económicos, no tendrán la posibilidad de darse cuenta de algo elemental: gobernar en democracia, es precisamente éso: en democracia.

viernes, 6 de junio de 2008

IMPERIO SIGLO 21

Lucio Domitio Claudio Nerón fue proclamado emperador de Roma a los 17 años por la guardia pretoriana. Su reinado duró de 54 a 68 y el primer lustro fue tranquilo. Sería evocado más adelante como uno de los mejores ciclos de la historia del Imperio. Luego, Nerón se convirtió en un tirano desalmado, un déspota delirante que perpetró toda suerte de vilezas y terminó incendiando en el año 64 la ciudad de Roma, caput mundi, para luego rehacerla a su gusto. Esa imagen es reveladora de conductas que se repiten a través de los siglos. Se patentiza en la mirada de Nerón cuando ve cómo se quema, por su propia obra, el patrimonio de todos.
¿Una pesadilla? ¿Un presagio?
Acabo de leerlo en Perfil.com, y en ese párrafo pequeño se patentiza de la mejor forma la manera en que la administración actual está empujando a la Argentina hacia una nueva era de días negros y clima violento.
Como en Buenos Aires se vive de otra manera y se da las espaldas al país verdadero, los medios no tiene la real dimensión de la fractura a la que está llegando la Nación.
Mientras la carne llegue, y la leche aumente sólo unos centavos, y la harina siga alcanzando, los porteños no se darán por enterados de lo que pasa realmente.
Y lo que ocurre es grave. Estamos al límite de la violencia extrema. Llegando irremediablemente al colapso en el que argentinos derramen sangre de argentinos, mientras desde el púlpito el dedo acusador sigue elevado y la garganta emite sonidos casi de cavernas.
Los dirigentes no pueden salir de sus despachos.
El Gobernador de la provincia más poderosa, apenas pudo estar en un par de actos armados en la Matanza y La Plata. Tiene terror de enfrentarse con la realidad que él mismo ayuda a crear.
La Presidenta se recluye en un acto de Puerto Madero para hablar de las bondades del buscador Google, mientras la Iglesia denuncia que el hambre en el país de los alimentos, es 'escandaloso'.
En mi ciudad, Benito Juárez, luego de muchos años de trabajo, gasto y esfuerzo se terminó la construcción del edificio de la Escuela Media nro. 3 , la secundaria más grande del distrito. El acto de inauguración era el 23 de mayo. Un día antes las autoridades provinciales lo postergaron por problemas de agenda. Tienen miedo de verle la cara a la gente de los pueblos, a la gente de las ciudades, a la gente del campo. No pueden elevar su mirada porque les falta dignidad.
Y tratándose de un reclamo precisamente por la dignidad, juegan con ser políticos, en actos llenos de laderos y extras pagos, como en los programas de televisión.
Es real, no necesitan leerlo. Sólo se necesita mirar los actos por televisión para quedar azorado frente a la imagen del desprecio por la realidad y la ignorancia en su máxima expresión.
No creen ni ellos mismos los discursos. No creen ni ellos mismos los aplausos, y saben que a menos de cien kilómetros del palco en donde se sientan con sus amigos y obsecuentes, el país está a punto de entrar en llamas.
La foto del Ministro del Interior con un puñado de Intendentes de ciudades de Buenos Aires es lapidaria. Es el cuadro que faltaba para reconocer a los que dan la espalda a los reclamos por dignidad, vendiendo su propia dignidad. Son quienes tienen miedo de no ser tibios, y no tener espaldas para jugarse por la gente que los ve todos los dias en su pueblo, en su casa, en sus calles.
Explicar lo inexplicable es perder tiempo.
Prefiero en mi próxima nota empezar a pensar en la Argentina que viene y en el país que nos van a dejar quienes hoy están imitando de la manera más perfecta a Nerón en el nuevo Imperio del siglo 21 que quieren sostener, pero que caerá por su propio peso.

jueves, 5 de junio de 2008

VOLVERAN Y SE SENTIRAN EXTRAÑOS EN SUS PUEBLOS

Duele ver cómo es ignorado el reclamo del país interior y una vez más queda muy claramente marcada la diferencia de percepciones de los problemas reales que tienen los ciudadanos argentinos, si se ven desde la ciudad madre o si se viven desde tierra adentro.
No soy neutral en este problema que aflije a millones de argentinos.
Nací en el interior y defenderé con todo lo que sea necesario el reclamo digno de la gente de los pueblos, frente a la flagrante estafa moral que está consumando el Gobierno.
Ni uno de quienes votaron a las actuales autoridades esperaban semejante despropósito y destrato para con la gente de campo. Ni tanta soberbia. Ni tanta altanería, y lo que es peor, tanta ignorancia. Creo que ahí está una de las claves del desastroso manejo polìtico que hace del conflicto esta administración y de las imprevisibles consecuencias que traerá para el argentino común.
Una de las resultantes, absolutamente previsible, es el fin del proyecto hegemónico soñado a largo plazo, con polìticas populistas y rancias que son propias de otros momentos históricos y de cerebros peligrosamente setentistas. Una desubicación absoluta y falta de visión estratégica para los tiempos que corren.
Las consecuencias imprevisibles aparecerán desde el costado económico, social y fundamentalmente político.
Esta semana acompañé a la gente de mi pueblo, Benito Juárez, en la protesta de la ruta 3. Están conmovidos, ansiosos, cansados, ilusionados con la llegada de alguna solución, pero también muy convencidos de que la lucha no es por las retenciones, ni por las tasas, ni por la soja, ni por el trigo.
El reclamo, hoy, va mucho más lejos. Se trata de la dignidad del interior. De la dignidad de la gente de campo pacífica, mansa, trabajadora como tantas y fundamentalmente arraigada a la tierra y a la producción.
Gente que aprendió a querer su ciudad, su pueblo, sus caminos, sus tranqueras desde sus ancestros.
El reclamo de hoy tiene una base que no está en el resto de los reclamos. Esa base del reclamo, es el honor a los antepasados, la dignidad de aquellos abuelos que llegaron. muchos con hambre, a un país que los cobijó y les abrió su corazón.
El discurso soberbio y altanero de las autoridades está lleno de ignorancia. Pero también tiene un sabor a resentimiento y eso la gente lo percibe. La Presidenta no sabe cómo resolver un problema que en poco tiempo de diálogo se hubiera resuelto. Pero claro, la necesidad era recaudar millones de dólares para mantener el respaldo populista de masas urbanas que ya se han mal acostumbrado al clientelismo. Qué lástima!, tener un diagnóstico tan equivocado cuando estamos llegando al bicentenario de la Patria.
Hay motivos para alegrarse. Algún gobernador se anima y respalda la protesta. Otros intentan levantar la voz, ante el peligro de verse humillados en público por algún piquetero o funcionario de segunda linea.
La mayoría de la gente grita. Pocos gobernantes ayudan, muchos están saliendo del temor y también se dan cuenta de la realidad.
Es fácil solucionarla. No quieren. No saben. No pueden por propia incapacidad. Lo que más lamento es cómo la mayoría de quienes hoy levantan el dedo acusador están traicionando a sus pueblos, su gente y su tierra. No hay peor pecado que ése.
Porque algún día, volverán y se sentirán extraños en el pueblo que los vió nacer.