viernes, 15 de agosto de 2008

SIGAMOS 'A LOS PONCHAZOS'

Está claro que en la Argentina de hoy la mayoría de los temas importantes y no tanto, se resuelven a 'los ponchazos'. Es decir, no hay políticas, o metas en la acción diaria con vistas a las soluciones colectivas a problemas de necesidad primaria.

En estos días vivimos ejemplos muy prácticos. La televisión nos da una muestra continua de los datos de la realidad y cada uno de ellos estalla frente a la opinión pública sin que se noten reacciones, ni siquiera tibias, desde el Gobierno y el Estado para contener demandas cada día mayores.

Vemos que la delegación argentina en los Juegos Olímpicos tiene resultados muy pobres. No hay ninguna figura descollante en el deporte olímpico, y no caigamos en el facilismo de decir que David Nalbandian o Lionel Messi son estrellas, porque verdaderamente lo son. Pero no son olímpicos, son absolutamente profesionales desde que se despiertan hasta que duermen y siguen facturando igual.

Me refiero al resto de los deportes que salvo honrosas excepciones y esfuerzos, a veces sobrehumanos, no han brillado, ni brillarán en el podio olímpico. Decepciones, retiros, lesiones, superación continua de los rivales, estancamiento, falta de apoyo, en fin, falta de política deportiva. Ahi está la cuestión clave. No existe una política de Estado que apoye al deporte desde la escuela hasta el profesionalismo. Por eso en China, el equipo de la Argentina pasa en algunos casos verguenza y en la mayoría inadvertida.

Pero no es sólo con el deporte. Ahora resulta que las mafias de la droga y el narcotráfico empiezan a operar su criminalidad en Argentina. Obvio, se cobijan en un país que no tiene una política determinada para combatir este flagelo mundial. El ministro Aníbal Fernández en vez de hacerse cargo de la inseguridad creciente en su gestión, se llena la boca intentando convencer a la ciudadanía de que hay que despenalizar el consumo personal de drogas. Impresentable por donde se lo mire.

El campo parece un volcán que está a punto de volver a tener una erupción. Nada se ha solucionado con la suspensión de la famosa Resolución 125. Salvo pequeños avances en un par de reuniones, casi nada se hizo. Para completar el cuadro, el nuevo secretario de agricultura, Cheppi  se despachó diciendo que el precio del kilo vivo de los vacunos es el más alto en valores históricos de los últimos tiempos. ¿En qué oficina de la Antártida habrá hecho su carrera para decir semejante irrealidad?,¿hay INTA en la Antártida?. Otro impresentable de esta semana.

Respecto del campo está clarísimo que no hay una política agropecuaria, las autoridades ni siquiera saben por dónde empezar con tantos reclamos en su mayoría justos y postergados desde hace años.

Tampoco hay una política efectiva en materia de seguridad. La violencia sube con un ritmo galopante, se roba en cualquier esquina, con armas, sin armas, a los tiros, con muertos y nadie mueve un pelo desde el Gobierno. En Mendoza la Gendarmería va a colaborar para ayudar a la policía, pero la inseguridad avanza a niveles dsesperantes en todo el país producto de la droga, la generación de fiscales y jueces garantistas y el mirar para otro lado que hace un Gobierno paralizado en su propia inutilidad para resolver otro tema crucial.

Menos mal que Aníbal Fernández en otra frase magistral, confirmó que Argentina en maetria de inseguridad, está muy bien en comparación con Colombia, Perú y Brasil. ¡Lo que nos espera seguir en manos de funcionarios de tal tamaño...!

En las rutas argentinas la gente sigue muriendo como moscas. La emergencia vial es un mero formalismo. Los autos siguen superpoblando las calles, avenidas y rutas y la red de vial es casi la misma que hace diez o quince años. Es decir, no hay una política concreta, ni de seguridad, ni de protección, mucho menos de control.

La mortalidad infantil aumentó en el país que crece al 8 por ciento anual (según INDEC, mmm), pero siguen insistiendo con el tren bala o comprar la suculenta deuda de Aerolíneas Argentinas. Tampoco hay una política clara en salud, mucho menos en problemática infantil, y peor en cuanto al transporte.

En definitiva, los casos y los ejemplos pueden multiplicarse y el denominador común es que 'a los ponchazos' mucho tiempo más, no prosperarán quiene hoy se creen dueños de la verdad absoluta y de las soluciones únicas.

El golpe de realidad que debían haberse dado en el Gobierno con la derrota en la pelea con el campo, parece tenerlos adormecidos todavía. No abrieron los ojos, mientras los temas cruciales de un Estado que debería estar en funcionamiento, siguen a la deriva.

Ah, olvidaba. Después de tanto silencio empezó a caerle bien a la Presidenta hablar con los periodistas de vez en cuando y sin repreguntas. Pero tampoco se ve una política comunicacional clara, salvo cuando les conviene.

miércoles, 6 de agosto de 2008

TODO POR DOS PESOS

Algunos cambios se perciben con facilidad. Otros parecen movimientos de superficie para que en el fondo nada se transforme. La esencia misma de la actual línea de poder es no renunciar a los postulados de máxima, ni dejar de caminar por los caminos ya marcados.
Los encuentros con gobernadores radicales K, con la Mesa de Enlace del campo, las conferencias de prensa y los contactos que intenta llevar adelante el nuevo Jefe de Gabinete algo ayudan. La desaparición de la escena del ex presidente trajo alivio a la cúpula K y a quienen estabamos hartos de verlo y oírlo. El desequilibrio que generaba su presencia en los ámbitos que frecuentaba crisparon algunos ánimos y la Presidenta fue rápida de reflejos para despegarse de la figura más decadente de la actualidad política nacional.
Lo que más preocupa ahora es saber si los intentos que el gobierno hace son genuinos, o inducidos o simples movimientos de distracción.
Creer que la gente se olvidará de los discursos, las amenazas, la soberbia, la inoperancia y la incapacidad del grupo gobernante en los días de la crisis que generaron contra el campo y el interior del país, será un acto de pura ingenuidad. Creer también que un aumento a los jubilados, aumento del salario mínimo y mostrar acción en asuntos ejecutivos como el tema Aerolíneas puede cambiar las opiniones, es otro error grosero.
No hay autocrítica y no se admiten equivocaciones. Muy superficialmente lo hizo la Presidenta en un par de actos, pero es como si le doliera decirlo. Como si fuera una ofensa tener una actitud de humildad que es tan necesaria como su acción política, si es que quiere empezar a recuperar tiempo, imagen y prestigio perdidos.
Hay desconfianza por los cambios. Parecen poca cosa, mucho ruido y nada de soluciones. Los cambios de algunas caras no completan un panorama favorable porque los problemas se mantienen. El tema campo, ganadería, inflación, agro industria, inseguridad, Aerolíneas, energía, y la relación con otros países.
La jugada que le hicieron al Presidente de Brasil para encontrarlo obligado a la foto con el mandatario de Venezuela es una muestra más de la línea que busca la administración actual.
En vez de buscar soluciones mirando el modelo de Brasil, se recibe con pleitesía a Hugo Chávez ofreciéndole tribunas para un discurso pesado, largo, tedioso, dogmático y anti-sistema que durmió a la mayoría de los industriales que lo escuchaban o eso intentaban en los salones del Hotel Sheraton de Buenos Aires.
Se está con uno o con el otro. Lula y Chavez no son lo mismo.
Si el endiosamiento de Chávez nos perjudica, más nos entorpece provocar a Brasil y no seguir sus pasos. Ellos miran al mundo desarrollado, y buscan proteger la producción sin desmoronar el frente interno. Nosotros aguantamos que Chávez nos diga qué tenemos que hacer. Y todo por dos pesos, es decir para enchufarle bonos de deuda argentina que nadie se atrevería a comprar.
Es el modelo que sigue K y su gente. El de Chávez y su verborragia, su mentira y su flaqueza. Algo parecido a lo que se escuchó en la conferencia de prensa que la Presidenta inventó hace una semana.
Se equivocan. La gente piensa y se da cuenta. Ya lo verán...