martes, 27 de octubre de 2009

EL JUGUETE DE CARLA


El siguiente es un breve ensayo acerca de la justicia, luego de algunas observaciones del premio nobel Amartya Sen quien desde el pensamiento económico retorna la idea del bienestar general y discute sobre una sociedad justa.

Desde Aristóteles hasta nuestros días la justicia ha sido la virtud más preciada porque engloba a las demás virtudes. Hoy muchos hablan de justicia en diferentes escalas, pero muy pocos saben qué es la auténtica justicia. Este concepto puede ser entendido en un sentido amplio ya que la virtud de la justicia abarca las demás virtudes cardinales y en cierta medida también las teologales. Y en un sentido estricto que no se refiere tanto a quien la ejercita, sino a la aplicación de la virtud en los demás. Es la satisfacción del derecho ajeno. Por eso es justo dar a cada uno lo suyo y esto constituye un acto que perfecciona al que lo realiza.
El economista, filósofo y premio Nobel indio Amartya Sen sostiene que no hay arreglos institucionales que puedan ayudarnos a resolver la disputa de tres niños por la propiedad de un juguete, una flauta, de una manera justa aceptada universalmente.
Las ideas de lo que constituye una ‘sociedad justa’ no nos ayudarán a decidir sobre quién debe quedarse con la flauta: Ana, porque es la única que sabe tocarla, Bob porque es pobre y no tiene juguetes o Carla porque trabajó para obtenerla. Lo que realmente nos permite resolver la disputa es el valor que le damos a la búsqueda de la realización humana, la eliminación de la pobreza y el derecho a disfrutar los productos del propio trabajo. Quien se queda con la flauta depende de la filosofía de justicia que uno tenga, pero la justicia no es un ideal monolítico sino una noción pluralista con muchas dimensiones.
Siguiendo los lineamientos de Santo Tomás de Aquino definimos a la justicia como ‘el hábito por el cual, con perpetua y constante voluntad, es dado a cada uno su derecho’, es decir que, en un análisis, se inclina a reconocer y dar a cada uno su derecho, o sea, lo que a cada uno corresponde como suyo, lo que se merece, ni más ni menos’.
Pero existe una consideración importante para entender la idea sostén, y es del filósofo musulmán al-Razi al afirmar que ‘la adquisición del conocimiento y la práctica de la justicia’ van de la mano. Junto con la críticas de Sen a las teorías de la justicia que excluyen por definición a los pobres o las cuestiones de injusticia global que no hacen más que perpetuar la injusticia, la idea de Sen es un enfoque de la justicia basado en la realización humana que se concentra en la conducta real de la gente y sus resultados efectivos.
La justicia es un valor permanente en una sociedad. Pero esta sociedad está en constante evolución y sus integrantes, la gente común, varía en sus comportamientos y sus ideas de acuerdo con el avance o retroceso de ciertas pautas culturales que dependen invariablemente de la influencia de la instrucción y educación que reciban. Es decir, justicia como valor inalterado, en una sociedad en permanentes cambios y con variaciones de acuerdo con ideas globalizadoras que se traducen en más, o menos educación, más, o menos inclusión, más, o menos pobreza.
Todo está clasificado en una sociedad que cambia, por lo tanto es difícil decir qué cosa está bien y qué cosa está mal porque en un contexto diferente las cosas pueden ser también diferentes. Los valores permanecen a través del tiempo, pero son las sociedades en su conjunto las que alteran su orden y su valoración social. La degradación de una escala lógica de ‘premios y castigos’ debilita la idea de justicia. La aplicación de esta escala es la traducción pragmática de una idea de justicia que debería tener mayor influencia en la sociedad actual. Sin premios ni castigos, se hace difícil sostener una idea inicial de ‘justicia’. Mucho menos cuando se satura a la sociedad con términos como ‘justicia por mano propia’, ‘justicia social’, justicia distributiva’, ‘justicia independiente’. Precisamente al no existir una idea fortalecida de la justicia como valor esencial de una sociedad cambiante y dinámica, la ‘justicia por mano propia’ no actúa como tal, la ‘justicia social’ no apunta a lo social sino al clientelismo político, la justicia ‘distributiva’ es generadora de más pobreza y la justicia ‘independiente’ es aquella que depende del poder.
En medio de este complejo panorama, suponiendo que los tres niños tienen que afrontar la decisión acerca de la flauta en una sociedad con valores tan debilitados como la actual, sigue siendo ‘justo’ que Carla sea quien reciba el instrumento porque es fruto de su trabajo. Marco teórico puro, que en la realidad sería discutible ya que la justicia distributiva apuntaría a Bob (porque no tiene juguetes) y la justicia ‘por mano propia’ se la otorgaría a Ana (única quien sabe tocarla).
La importancia del marco social no debería transformar el valor supremo de justicia como virtud más preciada. La degradación de la misma como valor esencial de una sociedad está acompañada por una débil educación que, lejos de apuntar a la riqueza intelectual y moral de la sociedad, aplasta ideales básicos y educa para perpetuar la injusticia. Como refirió al-Razi el conocimiento y la justicia van de la mano. Sin educación no habrá justicia y con una sociedad empobrecida, moralmente desorientada, y valorada solamente como presa del poder de turno, la justicia estará cada día más lejos de aquel ideal de Aristóteles. Por más que nos parezca que Carla sea poseedora de los derechos de aquel juguete, se le haría muy difícil hacerlo valer en una sociedad como la actual.

jueves, 1 de octubre de 2009

HASTA QUE PASE EL TEMBLOR...

Octubre en Japón es otoñal y triste. La noche llega rápido, y el frío empieza a notarse cuando se esconde el sol débil que además es tapado por la bruma permanente. Sin embargo el tiempo de aquel viernes era una excepción. Estabamos en Suzuka, para el Gran Premio de Japón de Fórmula 1 de 2000. El día era soleado y con una temperatura agradable. Distinto había sido toda la semana cuando arribamos para conocer el espectacular autódromo de japonés.Luego de la primera tanda de ensayos libres llegó el horario del almuerzo. Todos los equipos llevaban sus propias dietas y los cocineros tenían a mano materias primas llevadas desde Europa o compradas en el viaje. Ese día, con mi compañero Víctor Pérez Seara, decidimos comer en el 'hospitallity' del equipo Minardi. Los italianos nos trataban como si fuéramos del equipo y mas allá de tener a Gastón Mazzacane como piloto nosotros la pasábamos como si fuera nuestro propio lugar en el exquisito mundo de la Fórmula 1.El menú de ese viernes era simple. Fideos blancos, con un saltadito de ajo, aceite de oliva y queso con un generoso bife de lomo cocinado a la plancha, como si fuera hecho en un bodegón de Buenos Aires. Minardi, para esa época era un paraíso gastronómico. Mientras almorzábamos con los compañeros de Cadena 3 de España, Carlitos Míquel era uno de ellos (hoy columnista del diario madrileño AS) en un momento dado empezamos a sentir que literalmente se nos movía el piso. Fue un instante. Pero enseguida observé que también se movían las sillas, las mesas, los cuadros, y las luces...Era una sensación de estar en un barco moviéndose de un lado al otro, pero estábamos en tierra firme. Nos pusimos blancos. Dejamos de comer nuestro manjar. Ni siquiera atinamos a tomar agua. Nos miramos los tres. Se nos movía todo. Era un temblor y empezábamos a darnos cuenta. Miramos a la cocina, y todo nuestro alrededor estaba helado del susto. Nadie abría la boca, pero las cosas seguían moviéndose. Los italianos, los españoles, los ingleses y nosotros. No había distinción. Salvo en un caso. Uno de los cocineros de Minardi era japonés. Uno de los más simpáticos personajes del equipo de ese entonces. Era el único que no habia advertido lo que pasaba. Sonriente como siempre le restó importancia a aquel momento. -'Es un temblor, debe ser importante por que se movió todo' decía, y se reía. No lo poadíamos creer.-'Hay que estar acostumbrado, esto pasa siempre en Japón', agregó otro oriental que comía fideos pero con algo de tuco.Las cosas pronto volvieron a su lugar. Todo se normalizó. El almuerzo quedó sin terminar. Y en unos minutos los motores empezaron a rugir para el segundo ensayo del día. Era la cuenta regresiva del primer título con Ferrari de Michael Schumacher. Y Gaatón Mazzacane intentaba girar veloz con su Minardi que al final lo dejó 15to. en la carrera a dos vueltas del alemán ganador.Al otro día los diarios titularon: '130 heridos y 149 casas colapsadas por un temblor en la provincia de Tottori'. El epicentro fue a unos 400 kilómetros se Suzuka. La ciudad capital de Tottori está a 230 kilómetros del autódromo y la intensidad del temblor fue de 7.3 grados Richter. Recuerdo que ni respiré mientras todo se movía en aquel viernes soleado de Suzuka

jueves, 11 de diciembre de 2008

Comer, dormir. Comer, dormir

Qué tema el de las cábalas. Funcionen o no, siempre aparecen, máxime si la situación a resolver es de riesgo o de potencial angustia. A pesar de quedar tan cerca de la coronación el último 3 de diciembre, el arsenal de amuletos, movimientos, y señales cabuleras encontró su panacea.

Camiseta roja y blanca sobre la cama. Luz apagada. Cambiar de lugar si hay gol contrario. Cambiar de posición (sentado o parado). Mirar el partido por televisión sin audio. En los córners o centros peligrosos en contra no seguir la jugada, sino seguir a la pelota con mirada fija en ella. Cruzar dedos cuando avanzan los rivales. Si uno está parado seguir la jugada con movimientos de pies. No usar ropa azul. Repetir ropa interior de un partido ganado. No tirar entradas de partidos ganados. Lavar la camiseta usada en un partido con derrota. Usar dias anteriores ropa roja y/o blanca. Imagen de la Virgen del Rosario sobre escudo de Estudiantes. Hacer zapping y saltear imágenes de contrarios hablando o jugando. Ganando con ganas de ir al baño, no ir hasta el final. Tocar el escudo con las manos en cada avance. Besar las estrellas del escudo en situaciones comprometidas a favor, nunca en contra. Dejar las luces encendidas tal como estaban cuando empezó el partido. No atender llamadas. No comer, no dormir, no bañarse, no tomar nada mientras se juega. No cambiar nada de lo que estaba establecido en el lugar del partido. Viajar a la misma hora, por el mismo itinerario. Intentar la misma tribuna. El mismo asiento o sector. No mirar la hora cuando empieza el partido. No ira al baño en medio del partido. Tener siempre a mano la camiseta roja y blanca.

Y ante el dolor de una derrota la fórmula de Carlos Bilardo: comer, dormir, comer domir...

jueves, 4 de diciembre de 2008

DUELE MAS

-'Duele más que perder, haber estado tan cerca de ganar'...

Víctor Hugo Morales resumía con esa frase el sentimiento del momento. Invierno de 2006. Hacía segundos terminaba la serie de penales que dejaba afuera a la selección Argentina en el Mundial de fútbol de Alemania contra el equipo local. Desazón interminable. Consuelo perdido, angustia que no se va.

-'Duele más que perder, haber estado tan cerca de ganar'...

La burbuja se pinchó en un instante y los cinco minutos finales estuvieron demás. La angustia contenida durante el partido y el alargue estalló rompiendo el alma y los ojos empezaron a mirar sin ver. Estudiantes quedó a un paso de la hazaña en Brasil y contra el encumbrado Internacional estuvo a metros de la llegada con final feliz. No se pudo. Se intentó con piel, corazón, garra y mística. No se ganó la Copa, aunque se ganó el partido y se ganó la admiración de propios extraños por la muestra de entrega y amor por los colores.

Hay días en los que uno no tiene ganas ni siquiera de abrir los ojos. No por sueño. Es para no volver en sí, para no enfrentar la realidad de una derrota golpeándote en cada latido. Sé que para muchos esto que leen será exagerado. Posiblemente lo sea, no está en discusión. Pero lo que se siente como hincha luego de haber dejado la vida en Brasil y no traer nada es así, una profunda tristeza, desazón, impotencia y el nudo en la garganta que se mantiene inamovible.

'-Comer dormir, comer dormir, y pasa'...

Carlos Salvador Bilardo aplica esa fórmula para aguantar angustias futboleras como ésta. No sé si en este caso dará resultado. Por sus cálculos en dos días esto tiene que olvidarse. Difícil. No digo imposible porque esa palabra no existe para los 'pinchas', pero el dolor permanece y no se va aunque lo echen.

Parecía que sólo un milagro nos iba a salvar en el amanecer del partido. De a poco Estudiantes fue haciendo pié y le encontró la manera de jugarle al 'cuco' rojo del Brasil que empezó a sentir el rigor y la presión de ser local. El segundo tiempo nos encontró listos para el ataque y llegó el gol por medio del hincha-jugador Agustín Alayes. De ahí en mas pensé siempre que el partido estaba para ganarlo. Los hechos lo demostraron y las llegadas hilvanadas con buen toque de pelota maduraban la hazaña. Pero no se dió. Llegó el final. Partido ganado, racha perdida para Inter pero la agonía del alargue había que afrontarla sin Juan Sebastián Verón que ya no daba más. Había muchos que no daban más y eso empezó a notarse.

La anécdota del gol de Nilmar es eso. Una anécdota dolorosísima que nos privó de ganar una nueva Copa, la décima estrella y tocar otra vez el cielo, y toda la gloria. Merecimos ganarla, no hay dudas. En Brasil, y en el partido más relevante estuvimos a la altura del campeonato. Quizás la serie la perdimos jugando tan mal acá en La Plata, pero la tristeza igual no se va. No se irá por un tiempo. La imagen borrosa de la volada de Mariano Andújar salvando el cabezazo que después es gol no se va de mi cabeza. Con esa foto en mi mente me desvelé hoy y se me vino el mundo encima. La angustia permanece. Ya comí. Me falta dormir. Comer y volver a dormir, como dice Bilardo. ¿Y si no alcanza?

Cuánto duele perder así. No se puede disimular, aunque de pie se aplaudan a los jugadores, aunque las manos queden rojas de tanta ovación y la garganta sin sonido de tanto grito para quienes dejaron todo en el Beira-Río, la espina segurá un tiempo ahi, en donde más duele. En el alma.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

LA VIDA POR LOS COLORES

Hace mucho que no escribo. No es que la situación del país haya cambiado y no encuentre motivación, sino por el contrario.

Esta noche juega su segunda final de la Copa Sudamericana mi adorado Estudiantes de La Plata en la ciudad de Porto Alegre, Brasil y quiero dejar escrito aquí lo que siento desde este lugar, que es una mezcla de pasión, ganas, algo de locura y mucho amor por los colores.

Aprendí a querer a Estudiantes cuando llegué a La Plata en 1983. El primer partido que ví sólo en una cancha de fútbol de AFA fue en el famoso choque con Vélez en 1 y 57 con el gol de cabeza de José Luis Brown que nos dejó a un paso del Campeonato Metropolitano 1982. Desde ese momento y sentado en la plateíta que estaba detrás del arco de 55, miraba casi con adoración a la gente enloquecida con la victoria y esa hinchada que parecía se caería encima mío. Esos momentos me marcaron para siempre.

Tanta huella dejaron como para que hoy, más de 25 años después esté casi temblando de los nervios cuando faltan horas para la gran final en Brasil.

Los hinchas vivimos muchas cosas en todo este tiempo, muchas de ellas difíciles, duras y otras con miel de victoria, con gloria y grandeza, lo que distingue al equipo campeón de la ciudad.

Hay miles de 'pinchas' en Brasil esperado entrar al Beira-Río para vivir su noche gloriosa. Yo no sé cómo haré para contener mi ansiedad. Hoy a las 7 estaba desvelado, soñé que ganábamos dos a cero, pero el rival tenía la camiseta de Racing, no la roja del Internacional de Porto Alegre. Cosa rara, pero ojalá sea un presagio.

Me levanté y me puse la camiseta 11 de Verón. Es la que Estudiantes usó en el Clausura 2007, recién salido campeón. De cábala, para los partidos trascendentes la tengo todo el tiempo conmigo o cerca. En la Copa no la usé, ya que contra Argentinos Juniors y los brasileños la dejé en el auto. Miré televisión de a ratos y en Fox siguen los pasos de los jugadores y cuerpo técnico. La gente 'pincha' está copando el hotel de Estudiantes y me enteré que 200 ómnibus y 2.500 autos formaron la caravana albirroja hacia Porto Alegre.

Tengo ganas de estar ahí. De vivir esos nervios únicos antes de entrar al Estadio, de ponerme la camiseta e inflar el pecho para salir a la cancha. Aplaudir a rabiar a los once que entran y silbar al rival. Gritar en cada jugada y sentirme visitante. Sentirme lejos de casa, pero amparado y contenido solamente por Estudiantes. Está bueno ser visitante. Dicen que las hinchadas que más gritan son las visitantes, claro, son las que están lejos y se hacen sentir. Que bueno estar allá. Miles con la camiseta puesta contra 50 mil con otro grito y queriendo festejar por anticipado.

Desde Buenos Aires habrá que sufrir y esperar. Es difícil, muy complicado. El rival es digno, es decir, muy buen equipo y tiene todo para ganar y tener su propia fiesta. Pero enfrente hay algo que pocos o casi nadie tienen: la mística.

¿Qué es la mística?, ¿ómo se percibe?, ¿cómo se conoce?, ¿cómo se ve?.

Mística es respirar gloria, mirar los colores y emocionarse y gritar. Es vivir un estado único de amor y adoración por al camiseta que hace  que cada uno de los miles de hinchas estén conectados entre sí por el mismo espíritu de victoria y de sacrificio y amor por lo mismo.

Místico es el aire que se respiró en toda la final de La Plata, aunque perdimos uno a cero. Ver el color de las tribunas, el festejo, la alegría, el apoyo, las ganas, la emoción de viejos, el llanto de nenes, los chicos, los jóvenes, las mujeres, las chicas, toda la familia vestida igual y todos a tras de un ideal. Eso es mística. Ese silencio en un penal, ese silencio para tener energias en el griterio de la salida del eqiupo. Mïstica es el grito de 'Estudiaaaa...' cuando la cosa va mal. Es grito y aplauso de veneración a Juan Sebastian Verón cada vez que va a patear un tiro libre o un córner. Mística es ese aire de gloria que solamente hace respirar Estudiantes.

Mística es estar todo el día con la cabeza en la Final, todo el tiempo soñando con la décima estrella. Mística es sentirse ganador aunque la cuesta sea dura y aunque el desafio sea el más dificil de todos.

Mística es dar la vida por los colores, y a pesar de los nervios, el rival, la necesidad de ganar, las peripecias en Brasil, y lo dificil que será ganar, acá estoy con las pulsaciones aceleradas y, con la ilusion y el sueño de festejar una nueva Copa. 

 

jueves, 2 de octubre de 2008

LO MEJOR DE LEUCO

Otra nota del genial Alfredo Leuco

En los Estados Unidos y en la Argentina, las ideologías crujen a causa de fuertes virajes. Sin embargo, los Kirchner, tan pragmáticos y tan peronistas a la hora de moverse sin culpas por todo el espectro del pensamiento político, están pagando muy caras algunas de sus peores características personales, como el maltrato, la arrogancia y la tozudez. 


El gobierno de Cristina sigue carreteando y no termina de despegar, pese a que le han puesto un combustible muy potente: los anuncios de que van a pagarles al Club de París y a los bonistas que quedaron fuera del canje. Ese cambio de frente hacia el realismo es leído por el ala izquierda del kirchnerismo como un volantazo hacia la derecha y es caracterizado por el Financial Times como un giro en “U”. La desesperación intervencionista y estatizante de George Bush ha llevado al Wall Street Journal a titular que esas medidas proclamadas con la fe de los conversos “hacen llorar a los liberales y esperanzar a los socialistas”. 

Cambia, todo cambia. Los dogmatismos y las verdades reveladas se derrumban más que los mercados y los bancos de inversión. Se podría bromear teorizando sobre la “vía norteamericana hacia el socialismo”. Lo cierto es que Cristina y Néstor hicieron o están por hacer todo lo que dijeron que jamás harían y todo lo que le venían recomendando algunos organismos financieros internacionales que hoy están en el subsuelo de su credibilidad, al punto de poner seriamente en duda la necesidad de su existencia. 

Pagar todas las deudas y salir de todos los defaults para volver al mundo era la medicina que los Kirchner se negaban a tomar. El punto de inflexión hay que buscarlo el día en que, en forma irresponsable, el Gobierno quemó bonos al 15% en el altar del chavismo pagando tres veces más que en los mercados. Encima, los bolivarianos tardaron segundos en armar la bicicleta de costumbre que se aprovecha del dólar paralelo para ganar fortunas en forma ilegal. Eso disparó los rumores huracanados de que la Argentina podría dejarse tentar nuevamente por el diablo del default frente a los importantes vencimientos del año que viene. 

Los Kirchner vieron el abismo y todas las puertas de salida cerradas. Incluso la de Hugo Chávez. El pánico por los posibles embargos aceleró los tiempos. Por su propia impericia y falta de economistas profesionales avezados fueron a parar derechito al recetario más liberal, al que tanto habían denostado y que también incluía el enfriamiento de la economía. Para peor, la economía se enfrió sola y de la peor manera. Es decir, sin poder controlar sus consecuencias. Los serios problemas contables de las provincias, el parate del consumo y el menor crecimiento industrial y automotriz son algunos botones de muestra. 

Lo único que les quedó en el tintero fue el tema más grave de todos para los más pobres y para el mundo productivo: la inflación y la estafa estadística del INDEC. Las declaraciones de Cristina en el corazón del establishment norteamericano hacen suponer que en este tema se van a mantener intransigentes, y van a aferrarse a Guillermo Moreno y su patota aunque hasta sus máximos aliados les adviertan que es una piedra gigantesca que se hunde con ellos. “Nunca creí que la inflación se pudiera medir con estadísticas”, respondió cortante la Presidenta. Diputados que se sienten referentes del pensamiento progresista, como Vilma Ibarra, Ariel Basteiro o Victoria Donda, quieren interrogar a Moreno en el Congreso. Todo indica que sin Moreno y con un sinceramiento de la inflación como primera etapa de un plan integral para combatirla, los inversores mirarían con más simpatía hacia estas pampas. 

La semana de Antonini Wilson 

La Presidenta, en el Consejo de las Américas, retó a empresarios poderosos: “Los que necesitan el plan B son ustedes”, les dijo, en referencia a los Estados Unidos. Tom Shannon, brazo ejecutor de Bush para América latina, estaba en la mesa principal entre Néstor Kirchner y el canciller Jorge Taiana. Incómodo, el funcionario norteamericano ya no sabe qué palabras utilizar para jurar que el juicio de Miami no oculta ninguna bomba de fragmentación para el Gobierno argentino. 

Pero la realidad, aunque sea un efecto no buscado, demuestra que las esquirlas siguen lastimando al corazón del poder económico del kirchnerismo y confirma que el que se acuesta con Chávez amanece manchado. Las relaciones carnales con Venezuela pasan por su peor momento. Chávez parece un rey Midas al revés: todo lo que toca lo convierte en barro. Ahora despertó la ira de Lula, quien le recrimina la voracidad para armarse hasta los dientes con sofisticados productos rusos y el hecho de importar un conflicto ajeno al continente con la presencia de naves rusas en aguas caribeñas. 

Los negocios paralelos entre Venezuela y Argentina son balas que pican demasiado cerca de Julio De Vido, Claudio Uberti y del único jefe que reconocen: Néstor. Ya no importa demasiado si esa montaña de dólares bolivarianos era para la campaña de Cristina o una coima por alguna transa energética. Es un delito que comenzó en la petrolera venezolana PDVSA (la caja de Chávez) y que terminó en la Aduana argentina. Si la mitad de las cosas que Antonini cuenta de su relación con Victoria Bereziuk, Uberti y las palmaditas de De Vido en plena Casa Rosada son ciertas, el Gobierno va a estar obligado a tirar un lastre mayor para bajar la presión social por el escándalo. Los fiscales piden el procesamiento de Uberti y la oposición pide la renuncia de De Vido. 

Como si esto fuera poco, los fuegos de la corrupción están rodeando la pelea pública entre la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y el superintendente de Servicios de Salud y recaudador de la campaña de Cristina, Héctor Capaccioli. Este funcionario, uno de los lugartenientes del reaparecido Alberto Fernández, quiso ensuciar a Ocaña asegurando que ella había designado al asesinado Sebastián Forza como titular del comité de acreedores del Hospital Francés. La ministra está dispuesta a jugar a fondo para mantener inmaculado su nombre, aun a riesgo de quedarse afuera del Gobierno. 

La “hormiguita” trabaja de sol a sol y junta información delicada para denunciar varios negociados vinculados al mundo de la salud, las droguerías, las obras sociales y los aportes negros para financiar la política. Aportó importantes pruebas a la Justicia sobre medicamentos con troqueles falsificados, entre otras cosas. A Forza, en realidad, lo designó el juez durante la intervención de otro amigo de Alberto, José Luis Salvatierra, que también salió a acusar de mentirosa a Ocaña. La pelea, las zancadillas y los reclamos de “lealtad” como sinónimo de “omertá” van creciendo. 

Este choque de planetas se va a convertir en un caso testigo. ¿Cómo va a reaccionar el gobierno de Cristina? ¿Pedirá encubrimiento para no hacer olas? ¿O premiará públicamente a los que investigan la corrupción y se desprenderá de los sospechosos? Ya vimos que hay un creciente cuestionamiento por parte de los que vienen de la centroizquierda por los cambios en el rumbo económico del Gobierno. El alejamiento de alguien como Graciela Ocaña sería una señal muy fuerte en el peor de los sentidos. 

Las alquimias matemáticas 

La cuarta Carta Abierta de los intelectuales kirchneristas llamada “El laberinto argentino” dice que el Gobierno “no ha sabido, no ha podido y tal vez no ha querido profundizar en la creación de una base de sustentación popular”. En otro párrafo y en referencia a la ley de movilidad jubilatoria, se queja porque no se evitaron las “alquimias matemáticas”. Se refiere al papelón gigantesco que hicieron los oficialistas en el Senado al no poder encontrar un ejemplo práctico y sencillo de cuánto va a cobrar un jubilado según la nueva ley. 

El senador José Pampuro, conductor de la sesión en reemplazo de Julio Cobos (quien a su vez estaba reemplazando a Cristina), abordado por un periodista radial, cometió un furcio de antología cuando habló de que “se trata de una fórmula poligonal muy compleja”, cuando en realidad la fórmula es polinómica. Peor le fue a su colega Miguel Angel Pichetto, asustado porque como jefe de bloque no puede llevarle buenas noticias a los Kirchner: acusó a los opositores de tener una conducta inmoral, destructiva y desestabilizadora cuasi destituyente. El presidente del bloque de senadores oficialistas quedó muy averiado tras el voto “no positivo” de Cobos. Pichetto, uno de los cómplices de José Luis Manzano y defensor fogoso de Carlos Menem, tuvo la osadía esta semana de decir en el recinto que “éste es un tiempo de fragilidades, donde la palabra lealtad y el compromiso pueden no cumplirse”. 

Los senadores peronistas no kirchneristas y los radicales tienen una modesta utopía y sueñan con repetir el escenario del voto cobista. Piensan que tienen una mínima posibilidad cuando se vote en particular el artículo que tiene esa cláusula jeroglífico de la ley de movilidad jubilatoria. Pero es casi imposible, porque el oficialismo hasta ahora tiene una sólida mayoría. 

Otra rebelión en la granja patagónica hay que buscarla en los mensajes antikirchneristas que enviaron varios sindicalistas de peso como el propio líder de la CGT, Hugo Moyano, en su campaña pública para declarar de lesa humanidad el asesinato de José Ignacio Rucci. Mucho de lo que se dijo en los homenajes y en las solicitadas fueron tiros por elevación (con perdón de la metáfora) a Néstor, a Cristina y a todos aquellos que hoy militan con ellos y fueron cuadros montoneros, como Carlos Kunkel o Miguel Bonasso, entre otros. 

Algunos gremialistas que siguen ganando elecciones y fortunas bajo el amparo de los Kirchner respaldaron la teoría de los dos demonios. Varios equipararon el condenable foquismo guerrillero irracional que se practicó desde el llano con el terrorismo de Estado. El matrimonio presidencial todavía no ha dicho una palabra sobre el crimen de Rucci. Los hijos le pasaron esa factura al Gobierno porque nadie respondió al pedido de ayuda que hicieron para esclarecer el hecho. Claudia Rucci fue más allá: “Parece que según quien sea el que haya matado a mi padre se puede pedir justicia o no”. Traducción al castellano: con los militares se meten a fondo y con Montoneros miran para otro lado. Se sospecha que los Kirchner comparten la postura de Juan Carlos Dante Gullo (“fue un error de Montoneros”) pero no creen que sea justo ponerlo en igualdad de condiciones con el genocidio de Videla y su banda uniformada. Los que más odian a los Kirchner quieren seguir mortificándolos con los reclamos por otros asesinatos como los de Dirck Kloosterman (SMATA) o Rogelio Coria (UOCRA). 

Al lado del tsunami financiero global que no para de hacer destrozos, nuestros problemas domésticos parecen insignificantes. Pero hay cada vez más piedras en el camino de despegue del gobierno de Cristina. La inexistente relación y bronca en aumento con Cobos; la interna por el tren bala, donde Juan Carlos Pezoa y Ricardo Jaime dan información distinta por los diarios; la desilusión de Nilda Garré por el manejo del reemplazo del general Bendini; el choque frontal con Mauricio Macri, a quien Néstor sólo le quiere tirar anchoas en el medio del desierto, y la creciente idea de Daniel Scioli de recuperar su personalidad política dialoguista que tanta satisfacciones le dio son sólo algunos de esos problemas que esperan a Cristina en la agenda local.

Y, sobre todo, la discusión ideológica que dividirá aguas entre la propia tropa y que promete ser para alquilar balcones en medio de los virajes que hacen crujir las certezas.

lunes, 1 de septiembre de 2008

DESTAPAR LA OLLA

Editorial de Alfredo Leuco, en Perfil. Muy bueno.

La Justicia tiene la gran oportunidad de investigar minuciosamente el funcionamiento de la caja negra sindical y su relación con los fondos sucios para la campaña de Cristina Fernández de Kirchner. Este es el subproducto más político que surge del triple crimen de General Rodríguez, ya convertido en Farmagate. Los aportes (por derecha y en blanco) de Sebastián Forza y de Ariel Vilán por 360 mil pesos son apenas la punta de un iceberg gigantesco que se cruza en el rumbo del Gobierno.


El escándalo recién comenzó cuando Forza apareció fusilado y se reforzó con el presunto suicidio de Vilán. Pero falta mucho por conocer todavía. Ya hay presentaciones hechas en Tribunales por diputados opositores que quieren saber si hubo tráfico de influencias o mucho más. Pero cualquier fiscal astuto y corajudo puede empezar a tirar de la cuerda y tratar de buscar las respuestas a muchas preguntas que levantan sospechas. Por ejemplo:

◆ ¿Es sólo una casualidad que casi el 40% del dinero entregado a los recaudadores K proviniera de la industria de la salud y las droguerías?

◆ ¿No tienen nada para decir en sede judicial Alberto Fernández, Héctor Capaccioli y Sebastián Gramajo? El ex jefe de Gabinete era la cabeza del comité de campaña y Gramajo y Capaccioli, sus amigos y lugartenientes. Gramajo era el encargado de las planillas y la contabilidad. Capaccioli era el tesorero.

◆ ¿Tiene algo que comentar Néstor Ricardo Vázquez, que fue gerente de la Superintendencia hasta el 21 de agosto del año pasado? Es un hombre del riñón del mundo sindical: nació profesionalmente en el ’79 en la Unión Obrera Metalúrgica y manejó los hilos al lado de José Luis Lingeri, cuando éste ocupaba el lugar de Capaccioli durante el menemismo.

◆ ¿Alguien está repasando los integrantes de los directorios de las empresas que integran el Registro Nacional de Precursores Químicos (como la efedrina) y que a su vez fueron aportantes de la campaña? Se trata en general de curtiembres o de empresas de venta de cueros y pieles que utilizan la acetona. Esto ya fue reclamado ante el juez por los jóvenes legisladores de la Coalición Cívica Sebastián Cinquerrui y Fernando Sánchez.

◆ ¿Cómo es posible que nadie se preocupe por algunas cifras astronómicas ni cruce los precios que pagan las obras sociales de los gremios a muchos de sus proveedores?

No pueden explicar por qué una vacuna antigripal cuesta hasta 10 veces más que en cualquier farmacia de barrio para muchos burócratas sindicales que militan tanto en la CGT de Hugo Moyano como en la de Luis Barrionuevo.

Aquí no hay ideología ni kirchnerismo que los divida. Los une la omertà de las coimas y los retornos, ni el amor ni el espanto.

Todas las miradas apuntan a Capaccioli, porque casualmente era y es el superintendente de Servicios de Salud. Eso lo coloca en una posición ambigua, de los dos lados del mostrador. Por un lado aplicando políticas o reglamentaciones y por el otro recibiendo los generosos aportes de gente que, en algunos casos, utilizaba el rótulo de empresarios de la salud apenas como una fachada. Graciela Ocaña le dijo con toda contundencia a por lo menos dos funcionarios del Gobierno que Capaccioli debía renunciar.

La ministra de Salud, curiosamente, utilizó las mismas palabras con las que Capaccioli pidió la cabeza de Guillermo Moreno en un reportaje de PERFIL: “Debe dar un paso al costado porque le genera más costos que beneficios a la Presidenta”. En forma indirecta, Ocaña también se lo comentó a Cristina después de un acto con Alicia Kirchner.

Trascendió que la jefa del Estado le dijo: “Hacé lo mismo que en el PAMI”. Graciela Ocaña se dedicó durante el gobierno de Néstor Kirchner a extirpar de ese organismo el cáncer de las mafias corruptas que durante mucho tiempo estafaron a los jubilados y al propio Estado. La Superintendencia de Servicios de Salud es un organismo descentralizado que depende del Ministerio. Por eso Ocaña es la superior inmediata de Capaccioli.

Para deslindar responsabilidades, Capaccioli le dijo a PERFIL: “Yo no tengo a las droguerías en mi área de funcionamiento. Mi trabajo tiene que ver con las obras sociales”. Esta es una declaración que conviene tener bien presente, porque son precisamente las obras sociales donde muchos jerarcas sindicales encuentran la lata ideal para meter la mano. En la política argentina nadie ignora que los gremialistas son millonarios (en muchísimos casos) y tienen un nivel de vida más parecido a los empresarios de su rubro que a los trabajadores que dicen representar. Y todos coinciden en que la principal fuente de su enriquecimiento veloz e ilícito son las coimas que cobran como devolución por la compra de insumos y servicios.

Sebastián Forza y Ariel Vilán hoy están muertos pero fueron dos botones de muestra de la trama de esos negociados oscuros.

Sus principales actividades durante mucho tiempo consistieron en sobrefacturar de forma grosera los medicamentos a las obras sociales o a hospitales u organismos del Estado; cobrar fortunas por servicios médicos dibujados y no prestados, y traficar o falsificar los remedios más caros que se utilizan en los enfermos de sida, cáncer y hemofilia, cosa que convierte esos delitos en aberrantes porque ponen en juego la vida de los pacientes.

Hay que buscar entre los proveedores del Hospital Francés durante la intervención de José Luis Salvatierra, hombre de Capaccioli y Alberto Fernández.

Salvatierra se tuvo que ir en medio de un escándalo donde una patota encabezada por la Sergio “la Tuta” Mohamad atacó a varios periodistas. En las últimas horas, Salvatierra fue mencionado en estos temas y reaccionó enviando una carta documento de advertencia a uno de los periodistas que mejor viene investigando esta trampa de negociados y agujeros negros. Mohamad, que después fue despedido por su condición de ñoqui del Gobierno de la Ciudad, es un conocido barra brava de Chacarita. Tal vez no solamente la camiseta funebrera junte a estos muchachos con Luis Barrionuevo porque en el PAMI, donde también funcionaron estos mecanismos perversos, tuvo un largo reinado Rubén Romano, casi el álter ego de Barrionuevo y denunciado por Graciela Ocaña por haberla amenazado de muerte.

Romano batió todos los récords de crecimiento patrimonial y dicen que dijo algo así: “Me está haciendo perder mucha guita. Me va a salir más barato matarla”.

El cartel de las droguerías y proveedores del Estado y las obras sociales tiene algunos eslabones que articulan la trama.

La Droguería San Javier, por ejemplo. Si se rasca un poco la cáscara de esa empresa, van a aparecer nombres estelares. Hay demasiada connivencia extraña.

Demasiados cruces de los mismos personajes en una matriz común de transacciones oscuras que se repiten en todos los casos.

Algunos se creyeron más rápidos que los carteles colombianos y/o mexicanos que les compraban la efedrina para fabricar drogas sintéticas y por eso fueron masacrados. Eso tiene más que ver con la lucha contra el narcotráfico que, en la Argentina, todavía está en pañales pese a varios síntomas de que mucha gente peligrosa se está radicando por estas pampas y con múltiples inversiones nada santas.

Pero volviendo al esquema corrupto de financiamiento, conviene saber que Capaccioli está dispuesto a realizar una presentación espontánea en la Justicia y que el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, lo confirmó en su cargo y le dijo: “La Presidenta no tiene ningún problema con vos”. ¿Será tan así?

En su momento, ya se comentó que un preocupado Néstor Kirchner llamó a Alberto Fernández, algo bastante infrecuente en estos tiempos, para pedirle precisiones sobre las donaciones de campaña que no cierran.

Alberto defiende a Cappaccioli pero no ha logrado mejorar su relación con Graciela Ocaña, que se astilló cuando ella se enteró por los diarios de su portazo. Alberto tiene un mejor ánimo que refleja sus días de descanso en Salta. Pero sigue esperando que pase el polvo de la explosión para acercarse de nuevo a los Kirchner y ofrecerse como organizador del kirchnerismo crítico, acordado con Néstor.

En los vericuetos de los financiamientos políticos hay cuestiones verdaderamente tragicómicas.

Hay errores de tipeo muy burdos que hacen sospechar si no fueron cometidos a propósito para ensuciar la planilla. El más generoso de los aportistas puso 710 mil pesos, cosa que está prohibida, pero lo hizo a través de la persona jurídica de su droguería y a través de dos nombres parecidos pero con el mismo DNI, Carlos Luciano Torres y Carlos Horacio Torresín.

¿Nos estarán tomando el pelo? ¿Será una provocación?

Aparecen varias empresas con nombres que sólo tienen una letra de diferencia y los mismos domicilios.

Es muy grave todo esto. Y el Gobierno responde con silencio. Otra situación insólita es que, al parecer, un agente vinculado a la SIDE y/o a la DEA, llamado Julio César Posse, o Pose, aportó también su granito de arena y luego su nombre apareció en la agenda de algunos investigadores del triple crimen.

Como si se tratara de una pesadilla para los Kirchner, los legisladores de Elisa Carrió piden que se busquen las posibles vinculaciones con Antonini Wilson, el de la valija negra de los verdes bolivarianos que esta semana va a pasar a la historia en Miami.

Encima, Néstor Kirchner, casi contemporáneamente, va a estar con Hugo Chávez en Caracas y, tal vez, en Nueva York con Cristina.

Ojalá se industrialice una investigación seria y valiente sobre este submundo inmoral y temible que hace años viene abasteciendo a muchos gremios y a muchos políticos y que de una vez por todas hay que desterrar de la Argentina.

No hay calidad democrática posible con los dineroductos de la corrupción. Hay que cerrarle todos los caminos a la narcopolítica.

La olla recién fue destapada. Pero ya deja escapar un olor a podrido insoportable.