lunes, 21 de julio de 2008

TE NECESITAMOS MAS HUMILDE

Parece que todo volvió a la normalidad luego de la madrugada histórica del jueves en Senadores, y se puede percibir que el ánimo de la sociedad es otro. La gente está mejor, y se nota en todos lados. Es posible que en las grandes capitales se vea diferente de lo que se vive en el interior de la Argentina, que al fin y al cabo era el sector más perjudicado por la tenebrosa y fatídica Resolución 125.
Escuché decir al muchas veces impresentable pope de la carne José Samid que para el Gobierno es mejor que se cosechen 10 millones de toneladas de soja con retenciones del 35%, que 5 millones con retenciones del 45%. Creo que no es un planteo equivocado, aunque muy básico. Propio de quien viene. Un análisis de ese estilo sirve para introducir al verdadero problema, al tema de fondo, que es una real política para saber qué será del campo en la vida económica, social y tributaria de un país que históricamente ha descansado en su producción primaria, sin desmerecer la industrialización que se vivió tras el proceso del 'uno a uno'.
En las ciudades y en los pueblos, y en los campos se nota claramente el cambio de ánimo y de perspectivas en la gente, en los negocios, en las calles y en los trabajos. Todo se ve mejor, pero por ahora, solamente por ahora.
El matrimonio en el poder no parece sentir el golpe llegado desde el Senado. No han reaccionado como se esperaba y mucho menos ofrecen una idea de solución al problema con el campo. El duelo por la durísima derrota podría seguir un tiempo más, pero tratándose de las urgencias que tienen varios temas en Argentina, no debe continuar la inacción y los discursos que minimizan lo ocurrido.
Nada de lo que esperaban en Olivos se cumplió, y la promesa a rajatable de no moverse de la 125, sucumbió frente a los hechos. El más castigado de los Ferbández fue quien tuvo que poner cara de circunstancia y hablar de su derogación política. Pero más allá de eso preocupa la falta de ideas, de contra propuestas, la carencia en la búsqueda de consensos y soluciones no solo en el tema campo, sino como se viene reclamando, inflación, seguridad, energía, déficit fiscal y más.
No aparecen soluciones, porque no tienen soluciones. Era más facil meterle la mano a la gente del interior y quedarse con 2.500 millones de dólares antes que poner a funcionar la cabeza y que a uno, al menos, se le caiga una idea o una solución. ¡Cuánta improvisación!.
Hoy en algunas paredes de Buenos Aires se leía un afiche que dándole fuerzas a Ciristina rezaba: 'ahora más que nunca los humildes te necesitamos'.
Grave error. La frase del afiche debería decir: 'ahora más que nunca, todos te necesitamos más humilde'.

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