viernes, 25 de julio de 2008

¿DE QUE INGENUIDAD HABLAN?

Los cambios que en los últimos días se han producido en el Gobierno no conducen a casi ninguna expectativa positiva que aparezca como experiencia aprendida tras el fracaso ruidoso que debe digerir de manera rápida con la famosa Resolución 125.
Luego del cachetazo en el Senado, la administración actual no reaccionó. Mucho menos lo hizo en público y más allá de los rumores acerca del hervidero que fue Olivos la semana pasada, las caras aparecen sonrientes, y con una falsa felicidad posan para las cámaras como si nada hubiera pasado. Es que nada va a pasar, y lo peor es que se seguirá negando la realidad tal como es costumbre en el grupo cercano al poder desde que las cosas han comenzado a agrietarse.
Si no, veamos: inflación, energía, índices de pobreza, falta de combustibles, crecimiento, inseguridad y vamos por más...
El estilo K sigue vigente a pesar de los nombres. La llegada de Sergio Massa puede aportarle algo de frescura al gabinete y un poco más de prensa, pero nada más que eso. ¿Cómo puede imaginarse la iniciativa del ex intendente de Tigre frente a una figura endiosada desde el mismo poder como Guillermo Moreno?. Imposible.
Lo que más preocupa a esta altura de la derrota política más dura que hayan tenido que vivir los K, es la falta de grandeza para asumirla y la carencia de autocrítica. Si no hay una autocrítica sincera, poco será lo que van a cambiar, porque siguen creyendo que la culpa de todos los males en la definición de la 125 pasó por la 'traición' de Julio Cobos.
Siguen pensando que los casi 30 legisladores (entre Diputados y Senadores) del Frente para la Victoria que dieron su voto negativo al proyecto oficial no significan nada más que una cifra de 'traidores', sin querer ver que en el fondo están haciendo un llamado de atención para observar y no para desmerecer.
El Ministro del Interior Florencio Randazzo comentó que la autocrítica que pueden hacerse desde el Gobierno es haber actuado de manera ingenua ante el poder de los grandes grupos económicos. A veces cuando uno escucha a Randazzo parece que estuviera viviendo en otra galaxia, escucha otra frecuencia o directamente no entiende absolutamente ni una sola línea del razonamiento político actual. La ingenuidad es creer que funcionarios como Randazzo pueden aportarle alguna solución al actual gobierno. Es muy simplista y muy llano el razonamiento de haber sido 'ingenuos' en una pelea que perdieron gracias a la inoperancia, soberbia, altanería, menosprecio al interior y al campo, y más que nada por propia incapacidad.
Tampoco sirve demasiado que ahora nos enteremos por medio de Alberto Fernández de algunos entretelones de su renuncia en la jefatura de Gabinete. Lo hubiera hecho antes o hubiera actuado de otra manera en vez de mostrar la cara como perdedor nato, mientras que la Presidenta gritaba desde el púlpito.
El tema es que al campo siguen sin antenderlo. No hay Plan agropecuario, mucho menos ganadero, lechero, de carne porcina, de alimentos, de nada. Ni siquiera salió la nueva ley de arrendamientos y la asunción del nuevo secretario de Agricultura parece más maquillaje que solución pilítica.
Sin planes, sin políticas, sin autocrítica, sin examen profundo, sin cambios, y sin ideas, es poco lo que puede avanzar el país. Hoy más que nunca los argentinos necesitamos de una conducción que, equivocada o no, accione en favor de todos los sectores. Sin el dogmatismo inservible que algunos justicialistas todavía recitan, sabiendo que la pobreza y la decadencia crecen al ritmo directamente proporcional que sus engaños y su inoperancia para encontrar soluciones concretas.

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