"El kirchnerismo nos salvó del menemismo, y los que se vayan del gobierno de Kirchner nos salvarán del kirchnerismo" acuñó Julio Bárbaro en su idea de que el Justicialismo se recicla constantemente y varía en sus errantes caminos aunque el eje central de su doctrina se degrada con el paso de los años.
El estrepitoso fracaso del actual gobierno, sellado en el Senado en la madrugada del jueves, abrió aún más las puertas de quienes espantados de tanta incapacidad política, autoritarismo casi perverso y suicida, tratan de sobrevivir al régimen K, herido de muerte ante el cachetazo de Julio Cobos.
Las grietas que el mismo sistema kirchnerista supo abrir en las bases peronistas y de radicales afines, son cada día mayores y por ellas se filtran y escapan los que no quieren quedar enredados en la confusión del grito, de la patota, de la ceguera y de la violencia del púlpito y también de las plazas.
Pasaron cuatro meses del virulento conflicto con el campo y el Gobierno logró lo que muchos otros no hubieran sido capaces de construir. Todo lo que estaba unido, lo dividió. Empezando por lo más delicado para la convivencia republicana, que es la sociedad.
Fue la Presidenta con su discurso altanero, vacío de contenido y con un dogmatismo falto de credibilidad, quien se encargó de dividir a la sociedad. Esa sociedad que fragmentada y todo, la votó en su gran mayoría. Enfrentó a grandes con chicos, al campo y al gobierno, a los buenos y los malos, dividió a todos.
También partió en dos al movimiento obrero. El oportunismo de Luis Barrionuevo se hizo fértil en el conflicto y el líder gastronómico rompió con Hugo Moyano y creó la CGT Azul y Blanca.
Dividió a su propio partido, con la arremetida setentista en el Partido Justicialista del ex Presidente que usó su cargo para fogonear a militantes, reírse de los periodistas y jugar con fuego en los palcos con un discurso provocativo y dañino.
Dividió a los radicales amigos y sus socios de la Concertación, como el mismo Julio Cobos.
Separó las aguas en los bloques propios de Diputados, con Felipe Solá como abanderado de la rebelión a pocos días de la votación en esa Cámara. También dividió a los peronistas del Senado. Creían con seguridad que tenían 48 Senadores que 'en quince minutos' aprobarían sin revisar la ratificación de la Resolución 125. Carlos Reutemann fue el primero en abrir su propio juego y muchos lo siguieron.
Es decir que en poco más de cien días el paso cambiado del Gobierno dividió al país, dividiéndose a sí mismo, agonizando en su propio veneno.
Paradójicamente, lo que estaba dividido frente a los ojos altaneros de una Cristina triunfal y con paso firme hasta marzo, ahora aparece más unido que nunca antes. El ejemplo más contundente es el campo. La Mesa de Enlace con sus cuatro entidades claramente diferenciadas pero unidas por el espanto, se hicieron fuertes y lograron canalizar reclamos propios y ajenos ganando espacios en el poder y en las calles.
Es que, es tan incapaz y falto de ideas el actual cuadro político gobernante, que aquella difusa imagen de 'mejorar lo que ya mejoramos' que vendió la Presidenta en su campaña parece una mentira más de tantas que atormentaron a los argentinos en estos días.
La pregunta que me hago es: ¿quién va a salvarnos del kirchnerismo?, y mi respuesta inmediata, quizás apresurada es: los que sigan el ejemplo de Julio Cobos.
Sin ser la gran figura política de la Argentina contemporánea, con un sólo gesto, ganó mucho más que el 80% de aceptación de la gente común del país que le dieron una encuesta de últimas horas.
Claro, falta un pequeño detalle para aclarar. Cobos se distinguió tan claramente de la esquizofrenia kirchnerista que uno no entiende qué fué lo que lo sedujo para dejar la UCR y sumarse a las filas K.
Tan difícil de interpretar eso, como entender qué fué lo que sedujo a casi el 50% de los argentinos a votar en octubre a este mamarracho que ni siquiera sabe aceptar una opinión diferente de las suyas. Y lo que es peor, se pone rabioso cuando sufre una derrota.
viernes, 18 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario