Algunos cambios se perciben con facilidad. Otros parecen movimientos de superficie para que en el fondo nada se transforme. La esencia misma de la actual línea de poder es no renunciar a los postulados de máxima, ni dejar de caminar por los caminos ya marcados.
Los encuentros con gobernadores radicales K, con la Mesa de Enlace del campo, las conferencias de prensa y los contactos que intenta llevar adelante el nuevo Jefe de Gabinete algo ayudan. La desaparición de la escena del ex presidente trajo alivio a la cúpula K y a quienen estabamos hartos de verlo y oírlo. El desequilibrio que generaba su presencia en los ámbitos que frecuentaba crisparon algunos ánimos y la Presidenta fue rápida de reflejos para despegarse de la figura más decadente de la actualidad política nacional.
Lo que más preocupa ahora es saber si los intentos que el gobierno hace son genuinos, o inducidos o simples movimientos de distracción.
Creer que la gente se olvidará de los discursos, las amenazas, la soberbia, la inoperancia y la incapacidad del grupo gobernante en los días de la crisis que generaron contra el campo y el interior del país, será un acto de pura ingenuidad. Creer también que un aumento a los jubilados, aumento del salario mínimo y mostrar acción en asuntos ejecutivos como el tema Aerolíneas puede cambiar las opiniones, es otro error grosero.
No hay autocrítica y no se admiten equivocaciones. Muy superficialmente lo hizo la Presidenta en un par de actos, pero es como si le doliera decirlo. Como si fuera una ofensa tener una actitud de humildad que es tan necesaria como su acción política, si es que quiere empezar a recuperar tiempo, imagen y prestigio perdidos.
Hay desconfianza por los cambios. Parecen poca cosa, mucho ruido y nada de soluciones. Los cambios de algunas caras no completan un panorama favorable porque los problemas se mantienen. El tema campo, ganadería, inflación, agro industria, inseguridad, Aerolíneas, energía, y la relación con otros países.
La jugada que le hicieron al Presidente de Brasil para encontrarlo obligado a la foto con el mandatario de Venezuela es una muestra más de la línea que busca la administración actual.
En vez de buscar soluciones mirando el modelo de Brasil, se recibe con pleitesía a Hugo Chávez ofreciéndole tribunas para un discurso pesado, largo, tedioso, dogmático y anti-sistema que durmió a la mayoría de los industriales que lo escuchaban o eso intentaban en los salones del Hotel Sheraton de Buenos Aires.
Se está con uno o con el otro. Lula y Chavez no son lo mismo.
Si el endiosamiento de Chávez nos perjudica, más nos entorpece provocar a Brasil y no seguir sus pasos. Ellos miran al mundo desarrollado, y buscan proteger la producción sin desmoronar el frente interno. Nosotros aguantamos que Chávez nos diga qué tenemos que hacer. Y todo por dos pesos, es decir para enchufarle bonos de deuda argentina que nadie se atrevería a comprar.
Es el modelo que sigue K y su gente. El de Chávez y su verborragia, su mentira y su flaqueza. Algo parecido a lo que se escuchó en la conferencia de prensa que la Presidenta inventó hace una semana.
Se equivocan. La gente piensa y se da cuenta. Ya lo verán...
miércoles, 6 de agosto de 2008
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