jueves, 1 de octubre de 2009
HASTA QUE PASE EL TEMBLOR...
Octubre en Japón es otoñal y triste. La noche llega rápido, y el frío empieza a notarse cuando se esconde el sol débil que además es tapado por la bruma permanente. Sin embargo el tiempo de aquel viernes era una excepción. Estabamos en Suzuka, para el Gran Premio de Japón de Fórmula 1 de 2000. El día era soleado y con una temperatura agradable. Distinto había sido toda la semana cuando arribamos para conocer el espectacular autódromo de japonés.Luego de la primera tanda de ensayos libres llegó el horario del almuerzo. Todos los equipos llevaban sus propias dietas y los cocineros tenían a mano materias primas llevadas desde Europa o compradas en el viaje. Ese día, con mi compañero Víctor Pérez Seara, decidimos comer en el 'hospitallity' del equipo Minardi. Los italianos nos trataban como si fuéramos del equipo y mas allá de tener a Gastón Mazzacane como piloto nosotros la pasábamos como si fuera nuestro propio lugar en el exquisito mundo de la Fórmula 1.El menú de ese viernes era simple. Fideos blancos, con un saltadito de ajo, aceite de oliva y queso con un generoso bife de lomo cocinado a la plancha, como si fuera hecho en un bodegón de Buenos Aires. Minardi, para esa época era un paraíso gastronómico. Mientras almorzábamos con los compañeros de Cadena 3 de España, Carlitos Míquel era uno de ellos (hoy columnista del diario madrileño AS) en un momento dado empezamos a sentir que literalmente se nos movía el piso. Fue un instante. Pero enseguida observé que también se movían las sillas, las mesas, los cuadros, y las luces...Era una sensación de estar en un barco moviéndose de un lado al otro, pero estábamos en tierra firme. Nos pusimos blancos. Dejamos de comer nuestro manjar. Ni siquiera atinamos a tomar agua. Nos miramos los tres. Se nos movía todo. Era un temblor y empezábamos a darnos cuenta. Miramos a la cocina, y todo nuestro alrededor estaba helado del susto. Nadie abría la boca, pero las cosas seguían moviéndose. Los italianos, los españoles, los ingleses y nosotros. No había distinción. Salvo en un caso. Uno de los cocineros de Minardi era japonés. Uno de los más simpáticos personajes del equipo de ese entonces. Era el único que no habia advertido lo que pasaba. Sonriente como siempre le restó importancia a aquel momento. -'Es un temblor, debe ser importante por que se movió todo' decía, y se reía. No lo poadíamos creer.-'Hay que estar acostumbrado, esto pasa siempre en Japón', agregó otro oriental que comía fideos pero con algo de tuco.Las cosas pronto volvieron a su lugar. Todo se normalizó. El almuerzo quedó sin terminar. Y en unos minutos los motores empezaron a rugir para el segundo ensayo del día. Era la cuenta regresiva del primer título con Ferrari de Michael Schumacher. Y Gaatón Mazzacane intentaba girar veloz con su Minardi que al final lo dejó 15to. en la carrera a dos vueltas del alemán ganador.Al otro día los diarios titularon: '130 heridos y 149 casas colapsadas por un temblor en la provincia de Tottori'. El epicentro fue a unos 400 kilómetros se Suzuka. La ciudad capital de Tottori está a 230 kilómetros del autódromo y la intensidad del temblor fue de 7.3 grados Richter. Recuerdo que ni respiré mientras todo se movía en aquel viernes soleado de Suzuka
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