El peor síntoma del mal camino que transita la ganadería es que en el primer semestre del año la matanza de hembras representó el 49,4% del total, cuando la relación normal es 60%-40% en favor de los machos.
La liquidación de vientres ya acumula 20 meses y es el reflejo de la crisis que viven los criadores. "Nos estamos comiendo el futuro", avisan los ganaderos
"Nos estamos comiendo las madres".
"Nos estamos comiendo el futuro".
"Estamos frente a un liso y llano proceso de liquidación de vientres".
"Estamos ante un vaquicidio".
"Estamos matando animales cada vez más livianos".
"Vale más una vaca vieja gorda que una preñada".
"El kilo de ternero vale lo mismo que hace tres años".
"Nadie quiere comprar terneros".
"El ternero no vale nada".
"Se destruyó la relación kilo/ternero-kilo/novillo".
"El criador neto no puede subsistir".
"Los únicos que hacen un buen negocio son los frigoríficos".
"A los únicos que les cierran los números es a los feedloteros que cobran las compensaciones, si es que las pueden cobrar".
Voces que se quejan. Gargantas que crujen. Los lamentos son de todos los colores, son de ganaderos, y también de productores mixtos, que por ahora son mixtos, que todavía son mixtos. Y los reproches van en un mismo sentido. En un único sentido, igual que la ganadería. Todos los caminos conducen a la liquidación de rodeos. La marcha es lenta, pero constante. Y cuanto más tarde el Gobierno en dar señales claras en serio, el viaje de las jaulas seguirá siendo de ida.
El dirigente, al igual que todo el sector, entiende que más allá de la falta de un plan ganadero nacional -que no lo hay desde mucho antes que comenzaran a gobernar los Kirchner- la responsabilidad de que la ganadería se esté desangrando lentamente es la política de precios que funciona como un cepo a la producción. "Porque parte de una hipótesis equivocada: que si el novillo en pie está barato va estar barata la carne en el mostrador. La realidad nos demuestra que en diciembre de 2005 el criador vendía un ternero a 3,5 pesos el kilo y hoy lo sigue comercializando igual, pero la carne en el mostrador aumentó en estos tres años el 100%", ejemplificó Roulet.
En las últimas semanas se hizo común -y no por eso dejó de ser patético- ver pariciones en los corrales del Mercado de Liniers. La imagen es todo un símbolo. La ganadería de cría camina al borde del precipicio.
"Como el precio del animal para consumo -novillo terminado, vaquillona gorda- tiene un techo, el invernador ajusta para abajo. Es decir, intenta pagar la invernada lo más barata posible. Y así le está poniendo techo al criador, que cuando llega la fecha de destetar no le queda otra que vender el ternero", explica Raúl Uslenghi, veterinario y productor ganadero de Oriente, partido de Tres Arroyos.
"Ocurre que el productor que tiene el capital vaca produce un ternero que vale poco. Con lo cual por lógica se desalienta la producción de terneros", se suma Eugenio Simonetti, productor mixto.
"El criador tiene que mantener la vaca preñada todo el año, con todos los gastos que eso implica, en cambio, el invernador hace un negocio mucho más rápido y con menos capital", completa el dirigente de la Sociedad Rural de Tres Arroyos que en los últimos meses mudó sus vacas de las buenas tierras de San Francisco a campos de menor aptitud agrícola.
Un ganadero que pidió anonimato contó una reciente experiencia que sirve para ilustrar la crisis del sector. El hombre arrienda un campo ganadero con una pequeña porción sembrable, en donde hacía algún cultivo para silaje. Hace unos meses el dueño le avisó que le habían ofrecido 11 fanegas de trigo por ese puñado de hectáreas agrícolas. Y no hubo más que hablar. "No resiste análisis. Si yo le puedo pagar unos 80 kilos de carne por hectárea, le quedan unos 220 pesos. Contra los 600 que le dan por hacer agricultura", reconoce con resignación el ganadero en cuestión.
"¿Cómo hago para ser eficiente si no puedo echar fertilizante a una pastura porque el diamónico está en 1300 dólares? ¿Cómo hago para llenar el campo de pasturas, cuando el kilo de agropiro está valiendo 2,5 dólares, y tengo que echar 30 por hectárea?". El productor se contesta solo: "Hoy no puedo hacerlo. Tendría que haber empezado hace 10 años".
Sin embargo no todas son pálidas. Hay productores que aseguran que "en campos mixtos los números de la ganadería hasta son buenos. Claro que siempre hablando de ciclo completo. Hay que usar el tiempo ocioso que nos deja la agricultura. En lugar de hacer una soja de segunda o un barbecho químico, se puede producir carne".
Pero volvamos al criador, el que hoy está mal herido, porque recibe ataques de varios frentes. Al tema de precios hay que sumarle la falta de compradores. "Hoy existe un problema estructural que es que hay cada vez menos demanda de terneros", asegura Héctor Armendano, asesor del grupo CREA Olavarría, integrado mayormente por empresas de cría.
"Lo que pasa es que el tradicional invernador del oeste de la provincia, no engorda más. Rompió la pastura para sembrar soja. Y era el que venía a comprar terneros acá. Así es que hoy el ternero te lo compra el feed lot, y como no es rentable le hacen pagar el costo al criador", comenta un productor chavense.
"Muchos se quejan porque los ganaderos de la cuenca del Salado en una lomita siembra soja. Pero lo hacen porque no están las condiciones para hacer ganadería. La cuenta es simple: siempre se necesitó 1,20 kilo de novillo para comprar un kilo de ternero. Hoy están a la par. Entonces un tipo que vende 450 kilos de novillo puede comprar dos terneros y pico. Incluso hay momentos en que estás pagando menos el kilo de ternero que de novillo. Así es imposible que alguien quiera hacer terneros, tener el capital vaca inmovilizado todo el año", analiza Simonetti derrochando lógica.
Uno le puede dar vueltas al asunto y siempre va a caer en el mismo lugar: hasta que no se normalice la exportación, la cadena no comenzará a rodar. En definitiva, la intervención de la ONCCA con trabas de todo tipo en el embarque de carnes destruye todo el circuito.
"Acá se dice que está abierta la exportación, pero le ponen tantas trabas a los exportadores que es como si estuviera cerrada. Por ejemplo, tienen que tener el 75% de la cámara con carne por si surge algún problema en el mercado interno. Ese es un costo financiero enorme", explica Simonetti.
Queda claro entonces que la Argentina está pagando muy caro la intención del Gobierno de ofrecer a precios accesibles cortes caros. ¿No sería más inteligente subsidiar los cortes populares exportando los de mayor valor, que el mercado internacional está dipuesto a pagar? Alternativas hay muchísimas, desde "sacarle el IVA a los cortes baratos", como proponen algunos, a "dejar de subsidiar el peceto y el lomo que se comen en Puerto Madero, o que comen los consumidores de buen poder adquisitivo en el resto del país", tal cual plantea la gran mayoría de los ganaderos.
"No se trata de matar de hambre a nadie, sino de incentivar la producción a través de mejores valores. Entonces, el que quiera lomo, que pague lo vale el lomo, y así podremos tener el asado barato para todos porque vamos a tener más vacas, y por ende, más carne", razona un productor.
"Lo que dijo Alfredo De Angeli respecto al lomo es verdad. El que lo quiso entender lo entendió. El que quiera comer lomo, que lo coma. Pero que lo pague. Porque sino pasa lo que ahora, que terminamos subsidiando a restaurantes que te cobran 50 pesos por un pedacito de lomo. Yo anoche hice un asado, y te creés que puse lomo y peceto... Comimos asado, vacío y achuras. Lo de siempre. No me vengan con que tenemos que comer lomo. Es como si yo quisiera tener un Mercedes Benz último modelo y no puedo". Voz de un productor. Lapidario.
Fuente: Diario La Voz del Pueblo, Tres Arroyos.
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